En plena recorrida por el interior pampeano, Adrián Ravier volvió a marcar diferencias de fondo con el modelo político y económico que gobierna La Pampa desde hace décadas. En una entrevista con InfoPico Radio 99.9, el diputado nacional de La Libertad Avanza encuadró su llamado “tour de la gratitud” como una forma de consolidar presencia territorial, agradecer el respaldo electoral y empezar a ordenar la disputa por el poder de cara a 2027. En ese camino, dejó un mensaje tan claro como confrontativo: la provincia, dijo, no puede seguir funcionando para una minoría enquistada en el poder, sino para todos los pampeanos.
Ravier aseguró que La Libertad Avanza atraviesa una etapa de crecimiento sostenido en la provincia y destacó especialmente el resultado obtenido en General Pico, donde afirmó que el espacio libertario logró ubicarse ocho puntos por encima del Partido Justicialista. A eso sumó otro dato que, desde su mirada, muestra un cambio político en marcha: entre enero y febrero, señaló, el partido incorporó 500 nuevas afiliaciones. Con ese telón de fondo, anticipó nuevas escalas del recorrido por Eduardo Castex, Intendente Alvear, 25 de Mayo y General Acha, con la intención de convertir ese avance electoral en estructura territorial real.
Pero donde el diputado fue más lejos fue en su diagnóstico sobre la provincia. Lejos de suavizar sus declaraciones anteriores sobre la inviabilidad de La Pampa, Ravier insistió en que el problema de fondo no es geográfico ni natural, sino político. Con una imagen provocadora, sostuvo que si se mirara la provincia desde un satélite durante la noche, fuera del este pampeano solo se vería oscuridad. Con esa metáfora buscó reforzar una idea central de su discurso: que La Pampa sigue atrapada en una matriz productiva subexplotada, frenada por un Estado que extrae renta del sector privado en lugar de liberar su capacidad de inversión, expansión y generación de riqueza.
Desde esa lectura, Ravier cargó contra lo que definió como un modelo “extractivista” del gobierno provincial. Afirmó que el Estado le quita una porción desmedida de la renta agraria a las economías regionales para concentrarla en la estructura política y burocrática. Frente a eso, propuso el recetario clásico del liberalismo económico: menos retenciones, eliminación de Ingresos Brutos y desregulación para permitir que el capital vuelva al circuito productivo. Su tesis es nítida: mientras el poder provincial siga absorbiendo recursos para sostener su propio aparato, el interior profundo de La Pampa seguirá postergado y buena parte del territorio continuará funcionando por debajo de su potencial real.
La crítica más filosa apareció cuando se habló de vivienda. Allí Ravier apuntó directamente contra el IPAV y contra la lógica distributiva que, según denunció, convirtió a la política habitacional en una herramienta de administración de dependencia. El diputado calificó al esquema actual como un fracaso y aseguró que el sistema no resuelve el problema de fondo de los trabajadores, sino que reproduce discrecionalidad y favoritismos. Su frase más dura fue también la más contundente: dijo que en La Pampa “reparten casas a sus punteros políticos” a través del IPAV. En contraste, defendió un modelo basado en crédito hipotecario, propiedad privada y acceso al hogar por mérito y capacidad de pago, no por cercanía con el poder.
Ravier también dejó abierta una jugada política de alto voltaje para 2027: una convergencia opositora más amplia para terminar con la hegemonía peronista en la provincia. En esa construcción ubicó al PRO y al MID, pero sobre todo lanzó un guiño directo a la Unión Cívica Radical. Mencionó la posibilidad de articular con sectores del radicalismo y se mostró optimista sobre el rol que podría jugar Martín Berhongaray en un eventual frente opositor. Su cálculo es simple: si La Libertad Avanza logra retener su caudal y sumarle el voto radical, el oficialismo provincial podría enfrentar por primera vez en mucho tiempo una amenaza electoral seria y competitiva.
En ese marco, el diputado sugirió además que el peronismo pampeano podría adelantar las elecciones provinciales a abril o mayo de 2027 para despegarse del arrastre nacional de Javier Milei. Esa hipótesis, planteada por el propio Ravier en la entrevista, revela cómo ya se empieza a leer el tablero político local: no solo en términos de nombres, sino de calendario, estrategia y supervivencia. Para el libertario, el temor del oficialismo sería claro: enfrentar una elección provincial pegada al clima político nacional podría potenciar a la oposición y acelerar el desgaste de un modelo al que definió, sin rodeos, como agotado.
Pese a que hoy aparece como una de las figuras más visibles de La Libertad Avanza en La Pampa, Ravier evitó confirmar una candidatura a gobernador. Dijo que no necesita ese cargo para realizarse políticamente y que una definición prematura solo serviría para abrir tensiones internas innecesarias. Aun así, su discurso, su agenda territorial y su nivel de exposición muestran otra cosa: ya está jugando fuerte en la discusión por el futuro de la provincia. Y lo hace con una línea bien definida: confrontar con el esquema de poder pampeano, denunciar sus mecanismos de reparto y plantear que sin libertad económica, sin crédito, sin inversión y sin límites al aparato político, La Pampa seguirá siendo una provincia administrada para pocos y no una tierra de progreso para todos.

