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Gráfico de barras con la evolución de la deuda pública en pesos y del producto bruto interno argentino
Nacionales · 4 min

Deuda bajo control: el stock interno sigue entre el 12% y el 14% del PBI

Por Redacción Pampa Liberal

La deuda interna en moneda local con el sector privado llegó a unos US$ 97.000 millones en septiembre de 2026. Aunque aumentó cerca de US$ 27.000 millones desde diciembre, el Gobierno sostiene que su peso permanece relativamente estable frente al tamaño de la economía. La indexación, la apreciación cambiaria y la absorción de pesos explican parte del salto medido en dólares.

La deuda pública interna en moneda local y en manos del sector privado alcanzó unos US$ 97.000 millones en septiembre de 2026. En diciembre de 2025 era de US$ 69.000 millones: aumentó cerca de US$ 27.000 millones en nueve meses, alrededor de un 40% medido en dólares.

La cifra es importante, pero no alcanza por sí sola para afirmar que la deuda se descontroló. El Gobierno sostiene que estos pasivos representan entre el 12% y el 14% del PBI y que su peso se mantiene relativamente estable frente al tamaño de la economía.

Esa comparación cambia la lectura. Una cosa es que aumente el stock convertido a dólares y otra, distinta, que crezca su carga sobre los recursos que genera el país.

Alrededor del 70% de la deuda está compuesto por instrumentos indexados, entre ellos bonos ajustados por CER, junto con títulos a tasa fija, variable o dual. Esa composición reduce el margen para licuar pasivos mediante inflación: cuando suben los precios, una parte relevante de las obligaciones también se ajusta.

La indexación ayuda a explicar por qué el stock aumentó tanto al medirlo en dólares. Si los títulos crecen en pesos con la inflación y el dólar oficial avanza menos, su valor convertido a moneda estadounidense sube aunque no todo el incremento responda a nueva deuda.

También incidieron la absorción de los pesos utilizados para comprar reservas internacionales y el traslado de pasivos desde el Banco Central hacia el Tesoro. El Gobierno utilizó bonos, letras y operaciones de corto plazo para retirar liquidez y contener presiones sobre el mercado cambiario.

Del otro lado de la comparación está el producto. El PBI cayó 1,9% en 2023 y 1,3% en 2024, pero creció 4,4% en 2025. Durante 2026 mantuvo variaciones interanuales positivas: avanzó 2,3% en el primer trimestre y 2,0% en el segundo.

Ahí se apoya la lectura favorable al Gobierno: mientras la economía volvió a crecer, el peso informado de la deuda interna permaneció dentro de una banda de entre 12% y 14% del PBI. El aumento de US$ 27.000 millones merece seguimiento, pero compararlo con el producto evita confundir una conversión nominal con una crisis de deuda.

El cuadro tiene un matiz relevante. En el segundo trimestre de 2026, el PBI desestacionalizado cayó 0,6% frente al trimestre anterior. La economía todavía crecía en la comparación interanual, pero había perdido velocidad.

Tampoco existe un único pronóstico para el cierre del año. El Banco Mundial proyecta una expansión del 2,1%, el FMI estima un 3,5% y el relevamiento de analistas privados del Banco Central se acerca al 1,5%. Son previsiones, no resultados cerrados, y no permiten presentar como consumada una nueva mejora del indicador.

La continuidad del esquema depende especialmente del resultado fiscal. El superávit permite afrontar intereses sin recurrir a nueva emisión para financiar el déficit, mientras una inflación descendente limita el crecimiento de los instrumentos indexados. Es una discusión que también atraviesa a las provincias, donde el oficialismo pampeano reivindica la obra pública propia frente a la Nación y otros gobernadores le trasladan responsabilidades al Gobierno nacional.

El stock subió con fuerza medido en dólares, pero el dato decisivo es cuánto pesa sobre una economía que volvió a expandirse. Por ahora, el rango informado por el Gobierno muestra una situación controlada y relativamente estable, no una deuda fuera de cauce.

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