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Carteles con consignas políticas colocados en un aula de la UNLPam
La Pampa · 3 min

Carteles contra Milei en la UNLPam: un alumno denuncia adoctrinamiento

Por Redacción Pampa Liberal

Un estudiante de la Licenciatura en Seguridad Pública y Ciudadana cuestionó la presencia de afiches políticos en aulas de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas. Según su testimonio, los alumnos que piensan distinto tienen prohibido hablar de política y se exponen a sanciones si expresan sus posiciones. Las fotografías aportadas muestran carteles con las palabras “ESTAFA”, “CHOREO” y “HAMBRE”.

Un alumno que se identifica como libertario y estudiante de la Universidad Nacional de La Pampa hizo llegar un testimonio de malestar por la presencia de carteles contra Javier Milei y su entorno en los espacios donde cursa. La denuncia plantea una pregunta que merece respuesta: ¿qué posibilidades tienen de expresarse quienes discrepan con los mensajes exhibidos en las aulas?

Por resguardo de la fuente, se mantiene su identidad en reserva.

El estudiante sitúa los afiches en las aulas 3, 4 y 7 de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas, donde, según relata, cursan alumnos de la Licenciatura en Seguridad Pública y Ciudadana.

“Las ponen en zonas altas bien visibles”, señala en su mensaje.

Las fotografías que acompañan el testimonio muestran carteles colocados sobre paredes y columnas, con figuras caracterizadas con uniformes militares y las palabras “ESTAFA”, “CHOREO” y “HAMBRE”. Las imágenes permiten observar su contenido y ubicación dentro de espacios educativos, aunque por sí solas no identifican quién los colocó ni quién autorizó su permanencia.

El alumno afirma que los carteles generan indignación entre compañeros que apoyan al presidente. También sostiene que no existe intención de retirarlos, aunque no precisa quién habría rechazado ese pedido ni si hubo una presentación formal.

“Yo o mis compañeros comentamos algo así y nos sancionan, tenemos prohibido hablar de política”, afirma.

El mensaje no identifica la autoridad que impondría esas sanciones, no aporta una disposición escrita ni detalla casos concretos. Por eso, no corresponde atribuir esa prohibición a la UNLPam ni presentar como comprobadas sanciones contra estudiantes. Sí corresponde informar el reclamo y esclarecer su alcance.

El alumno describe un grupo de más de 120 estudiantes y denuncia que sufren “el adoctrinamiento de unos pocos”. Esa cifra y esa caracterización forman parte de su relato: el material recibido no constituye una presentación colectiva ni permite afirmar que todos los integrantes compartan su posición.

Consideramos que una universidad pública debe garantizar un ambiente donde las diferencias políticas puedan expresarse sin intimidación ni consecuencias académicas. Ese principio protege tanto a quienes critican al Gobierno como a quienes lo apoyan.

La presencia de un afiche político no prueba, por sí sola, adoctrinamiento institucional. Pero la denuncia de un estudiante que asegura no poder expresar su desacuerdo merece ser escuchada y aclarada.

Las autoridades de la facultad deberían explicar qué criterios rigen la colocación de carteles dentro de las aulas y cómo se garantiza la convivencia entre posiciones diferentes. También hace falta precisar de dónde proviene la restricción que menciona el alumno y en qué circunstancias se aplicaría.

La universidad pública pertenece a una sociedad plural. El derecho a disentir también tiene que tener lugar en sus aulas.

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