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escándalo por presunto desvío de fondos millonarios en la AFA
Nacionales · 3 min

Sigue el escándalo en la AFA: detectan el desvío de al menos USD 42 millones a sociedades fantasma en EE.UU.

Por Redacción Pampa Liberal

Los fondos habrían salido del circuito formal del fútbol argentino hacia empresas radicadas en Florida que no registran empleados ni producción verificable.

El escándalo que rodea a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) sumó un nuevo y grave capítulo. Investigaciones recientes detectaron el desvío de al menos USD 42 millones hacia sociedades fantasma radicadas en Estados Unidos, sin actividad económica comprobable ni estructura operativa real. La operatoria vuelve a poner bajo la lupa el manejo de fondos del fútbol argentino y la ausencia histórica de controles efectivos.

Según la información relevada, los fondos habrían salido del circuito formal de la AFA para terminar en empresas constituidas en el exterior, principalmente en el estado de Florida, que no registran empleados, producción ni servicios verificables. Se trata de firmas que, en los papeles, existen; pero que en la práctica no muestran actividad acorde a los montos millonarios que recibieron.

El mecanismo bajo sospecha es conocido: transferencias internacionales justificadas como pagos por “servicios”, “asesoramientos” o “intermediaciones”, que luego pierden trazabilidad al ingresar en estructuras opacas. En varios casos, los domicilios declarados coinciden con estudios contables o direcciones utilizadas de manera serial por múltiples sociedades, un indicio típico de empresas pantalla.

La investigación se da en paralelo al avance del Gobierno nacional en exigir transparencia fiscal y contable a entidades que durante años funcionaron como zonas liberadas, amparadas por su peso simbólico y su capacidad de presión política. En ese contexto, la conducción de la AFA, encabezada por Claudio Tapia, vuelve a quedar en el centro de las sospechas.

No se trata de un episodio aislado. En los últimos meses, la AFA fue intimada a explicar gastos millonarios, retenciones previsionales no ingresadas y balances con inconsistencias. El posible desvío de USD 42 millones al exterior eleva el caso a una escala internacional, con potenciales derivaciones judiciales fuera del país.

Desde el oficialismo remarcan que no hay intocables y que las reglas deben ser las mismas para todos. El fútbol, sostienen, no puede seguir siendo un feudo opaco, con flujos de dinero que nadie controla y responsabilidades que nunca se asumen. “Si manejás fondos millonarios, tenés que rendir cuentas como cualquier organización”, repiten en el entorno gubernamental.

El argumento defensivo de siempre —la “persecución política”— vuelve a aparecer. Sin embargo, los hechos que se investigan no son opiniones ni disputas ideológicas, sino movimientos de dinero concretos, cuentas en el exterior y sociedades sin actividad real. El problema no es el fútbol: es qué se hace con la plata.

En un país donde los contribuyentes pagan impuestos récord y el Estado exige sacrificios para ordenar las cuentas, la existencia de circuitos paralelos de dólares en entidades que gozan de privilegios resulta cada vez más difícil de justificar. La tolerancia social a estos esquemas se agotó.

Si las sospechas se confirman, el caso podría marcar un antes y un después en la relación entre el Estado y el fútbol argentino. No solo por la magnitud de los fondos involucrados, sino por el mensaje institucional: la era de la opacidad está llegando a su fin.

El escándalo de los USD 42 millones no es solo una noticia policial o financiera. Es un síntoma de un modelo agotado, donde durante años el poder y la falta de control caminaron de la mano. Y también una oportunidad para demostrar que, esta vez, la pelota no va a salir por la línea de fondo.

Fuente + Pruebas: LANACION

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