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Reunión gremial vinculada a la nueva corriente sindical impulsada en Santa Rosa
La Pampa · 3 min

Sindicalismo a la carta: Di Nápoli arma su propia tropa gremial

Por Redacción Pampa Liberal

Gremios como Gráficos, ATSA, SADOP, UTA, Luz y Fuerza y SMATA respaldan al intendente peronista en la conformación de una nueva central sindical pampeana.

La reciente conformación de la Corriente Sindical Pampeana, impulsada por un grupo de gremios que respaldan al intendente peronista de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli, exhibe con crudeza cómo el sindicalismo en nuestra provincia se ha convertido en un instrumento electoral más que en un verdadero defensor de los derechos de los trabajadores. Bajo la fachada de una organización “plural, democrática y horizontal”, esta nueva estructura sindical no representa la independencia gremial ni la libertad de los trabajadores; más bien se alinea con las estrategias políticas del peronismo local, consolidando un sindicato a la carta y funcional al poder.

En un sistema donde el verdadero papel sindical debería ser proteger la propiedad privada y defender la libertad contractual de los trabajadores, esta maniobra confirma que buena parte del sindicalismo pampeano ha optado por ser un engranaje del clientelismo estatal. Los gremios que integran esta Corriente, como Gráficos, ATSA, SADOP, UTA, Luz y Fuerza y SMATA, ya se habían mostrado partidarios de Di Nápoli en su fallida tentativa de disputar la hegemonía del justicialismo provincial, revelando que su accionar responde más a intereses electorales y permanencia en el poder que al interés genuino de sus afiliados.

Este modelo sacrifica la autonomía sindical en favor de la política partidaria, y con ella la verdadera defensa de los derechos laborales se disuelve en el juego del poder y del reparto de cargos. La “unidad” que pregonan es, en realidad, la consolidación de una estructura clientelar que garantiza militancia a cambio de prebendas, replicando la lógica estatista que tanto daño hace a nuestra economía y a la sociedad en general. Al convertirse en patas gremiales de un sector político, estos sindicatos pierden la capacidad de fiscalizar o cuestionar la gestión pública, y abandonan la función esencial de restringir la voracidad estatal que tanto perjudica la inversión y la creación de empleo privado.

No es casual que este fenómeno se haya dado en el mismo espacio donde el clientelismo histórico del PJ domina la escena. La captura sindical por parte del poder estatal es un círculo vicioso que imposibilita la competencia libre, obstaculiza reformas estructurales necesarias y perpetúa el atraso económico. En lugar de defender la eficiencia, se prioriza la militancia; en vez de promover la propiedad privada, se sostiene una estructura parasitaria que limita el desarrollo individual y colectivo.

Es hora de que desde La Pampa se renueve un verdadero sindicato libre, alejado de las injerencias políticas, que sirva genuinamente a los intereses de los trabajadores y defienda el trabajo como un derecho individual y no como una herramienta para la conquista política. La independencia sindical debe ser un bastión del liberalismo clásico, que promueve el libre mercado y la participación voluntaria, no un brazo electoral para que los partidos de siempre revaliden sus cacicazgos con la complicidad de dirigentes sindicatos funcionales.

El desafío es grande, pero la apertura democrática y la descentralización del poder sindical pueden pavimentar el camino hacia una sociedad más próspera y justa. Solo con sindicatos verdaderamente autónomos y comprometidos con la libertad y el respeto por la propiedad privada, podremos empezar a derribar los muros del estatismo que lastran a nuestra provincia. Porque, al final, la verdadera fuerza está en la libertad individual, no en la militancia forzada ni en los pactos bajo la mesa entre política y gremialismo.

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