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Debate sobre el funcionamiento del Estado pampeano durante enero
La Pampa · 3 min

Si con el 20% alcanza, el 80% sobra

Por Redacción Pampa Liberal

El gobernador dijo que en enero la Casa de Gobierno puede atender al público con apenas tres horas diarias y el 20% del personal, una definición que reabre el debate sobre el tamaño del Estado pampeano.

El gobernador Sergio Ziliotto dijo en voz alta lo que durante años el poder político intentó esconder. En enero —según sus propias palabras— el 80% de los empleados estatales se toma vacaciones y, aun así, la Casa de Gobierno puede funcionar solo 3 horas por día sin que se resienta absolutamente ningún servicio.

La frase exacta fue:

“¿Para qué tener en enero Casa de Gobierno abierta siete horas si con tres alcanza?”

La pregunta es válida.
Pero la respuesta que se desprende de su propio razonamiento es demoledora.

Si con apenas el 20% del personal, trabajando menos de la mitad del horario habitual, el Estado funciona, atiende, responde y no afecta a nadie, entonces hay una sola conclusión posible:

👉 El 80% del aparato estatal es estructuralmente innecesario.

No en enero.
Todo el año.

Ziliotto intentó justificar la medida hablando de vacaciones, receso escolar, trámites online y baja demanda estacional. Pero ese argumento no salva la contradicción central: el Estado no colapsa, no se paraliza, no deja de prestar servicios. Sigue funcionando.

Entonces la pregunta incómoda es inevitable:
👉 ¿Qué hace el resto del personal los otros once meses del año durante siete horas diarias?

El propio gobernador admitió que en enero “hay gasto ocioso” y que la medida busca evitar “gasto improductivo”. Pero si el gasto es ocioso solo cuando se reduce el horario y el personal, eso implica que el resto del año ese gasto improductivo existe igual, solo que se disimula detrás de edificios llenos y horarios extendidos sin demanda real.

Peor aún: Ziliotto aseguró que la salud no se resiente, que la educación está en receso, que la Justicia sigue funcionando y que los servicios esenciales no se ven afectados. Es decir, el núcleo del Estado sigue operando con normalidad aun con una dotación mínima.

Eso no es eficiencia.
Eso es confesión.

Confesión de un Estado sobredimensionado, inflado, diseñado para sostener empleo político y no para servir al ciudadano.

Durante años, el discurso fue que el Estado necesitaba más recursos, más personal, más presupuesto. Hoy, el propio gobernador reconoce que con una fracción de eso alcanza. No lo dice Milei. No lo dice un economista liberal. Lo dice Ziliotto.

El problema no es enero.
El problema es todo el año.

Porque si con el 20% alcanza, el 80% no es “derecho adquirido”: es costo innecesario que pagan los contribuyentes, los comerciantes, las pymes y los trabajadores del sector privado que sí trabajan ocho, diez o doce horas todos los días.

Ziliotto quiso defender una medida administrativa menor y terminó exponiendo una verdad mucho más grave: el Estado pampeano está inflado y funciona aun cuando gran parte de su estructura desaparece temporalmente.

A veces, el fuego no viene de la oposición.
A veces, el incendio lo prende el propio gobernador… hablando de más.

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