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Corte de agua en Santa Rosa por la rotura de un acueducto
La Pampa · 2 min

Se rompió el acueducto local y varios barrios de Santa Rosa quedan afectados

Por Redacción Pampa Liberal

Una rotura en el pozo 16 del acueducto que abastece a Santa Rosa dejó sin agua o con baja presión a más de una decena de barrios, y el municipio estima al menos dos días de trabajos para normalizar el servicio.

Santa Rosa volvió a quedarse sin algo tan básico como el agua potable. Una rotura de gran magnitud en el Acueducto Santa Rosa–Anguil–Uriburu, a la altura del pozo 16, provocó este jueves fuertes afectaciones en el suministro para los barrios que dependen del Centro de Abastecimiento Norte. No es una novedad. Es, otra vez, el mismo problema.

Según informó la Municipalidad, la falla impacta en Villa Germinal, Villa Uhalde, Sagrado Corazón de Jesús, Malvinas Argentinas, Villa Elisa, Ananía, Plan 3000, Aeropuerto, Tomás Mason, Obreros de la Construcción, Santa María de La Pampa, San Cayetano y Villa del Busto Norte, además de zonas aledañas. Desde temprano, vecinos reportaron baja presión o directamente falta de agua.

El comunicado oficial pidió “uso responsable y consciente” del recurso mientras avanzan las reparaciones, con un plazo estimado de al menos dos días, sujeto —como siempre— a “condiciones técnicas”. El Acueducto del Río Colorado, que abastece a Santa Rosa, Toay y otras localidades, funciona con normalidad; el problema es local y vuelve a exponer la fragilidad del sistema urbano.

Más allá de la contingencia, el episodio deja una pregunta incómoda: ¿cómo puede ser que, con décadas de gasto público, obras anunciadas y parches sucesivos, la capital pampeana siga quedándose sin agua por roturas recurrentes? La respuesta no está en el clima ni en el consumo doméstico, sino en infraestructura envejecida, mantenimiento deficiente y decisiones postergadas.

Cada corte repite el mismo libreto: falla, pedido de paciencia, promesa de arreglo y agradecimiento a los vecinos. Lo que no cambia es el resultado. Cuando el Estado falla en lo básico, el costo no es abstracto: lo pagan familias, comercios, escuelas y centros de salud que deben reorganizarse sin un servicio esencial.

El municipio informó que continuará comunicando la evolución de los trabajos y evaluará suministros alternativos para los barrios afectados. Ojalá alcance para pasar el momento. Pero la discusión de fondo sigue pendiente: sin inversión real, planificación y control, el “Estado presente” no garantiza lo elemental.

Santa Rosa no necesita más comunicados. Necesita agua que llegue todos los días. Y un sistema que deje de romperse como si fuera una novedad.

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