Mega inversión minera en San Juan: USD 18.000 millones y 70 años de producción

Argentina vuelve al mapa grande de la minería mundial. Y esta vez no es una promesa: es un proyecto con números concretos, cronograma definido y respaldo internacional.

La minera Vicuña —conformada por la australiana BHP y la canadiense Lundin Mining— oficializó una inversión total de USD 18.000 millones para desarrollar los proyectos Josemaría y Filo del Sol en la provincia de San Juan. Se trata de uno de los desembarcos de capital más importantes de las últimas décadas en el país.

El dato no es menor: la vida útil estimada supera los 70 años de operación. No es un emprendimiento coyuntural. Es infraestructura productiva de largo plazo.

Según la Evaluación Económica Preliminar (PEA) presentada por la compañía, durante los primeros 25 años completos se espera una producción anual promedio de:

  • 395.000 toneladas de cobre
  • 711.000 onzas de oro
  • 22,2 millones de onzas de plata

En los primeros diez años, el proyecto podría entregar aproximadamente 2,5 millones de toneladas de cobre, 5,5 millones de onzas de oro y 214 millones de onzas de plata, posicionando a Vicuña entre los cinco mayores desarrollos mineros del planeta en estos minerales.

El desembolso inicial será de USD 7.000 millones entre 2027 y 2030, etapa que permitirá alcanzar la primera producción de concentrado de cobre hacia el final de la década. El desarrollo completo se realizará en tres fases, ampliando progresivamente la capacidad productiva hasta alcanzar 293.000 toneladas por día.

El anuncio fue celebrado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó que el proyecto “no existiría sin el RIGI”. El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones otorgó estabilidad fiscal y jurídica a largo plazo, una condición que históricamente faltó en Argentina y que espantó capitales durante años.

El contexto global explica parte de la apuesta. La demanda de cobre se acelera por la electrificación, la transición energética y la expansión tecnológica. Mientras el mundo compite por asegurar suministro estratégico, Argentina había quedado fuera del juego tras el cierre de Alumbrera en 2018. Hoy intenta volver.

La relevancia es estructural. El país necesita divisas genuinas, exportaciones sostenidas y proyectos que generen empleo formal en economías regionales. Una inversión de esta magnitud impacta en infraestructura, proveedores locales, cadenas logísticas y desarrollo territorial.

Pero hay un dato aún más profundo: el capital llega cuando hay reglas claras.

Durante años, el discurso político priorizó el conflicto ideológico sobre la previsibilidad económica. El resultado fue estancamiento, fuga de inversiones y caída productiva. Hoy, con un marco de incentivos explícito y estabilidad regulatoria, empresas globales vuelven a mirar a Argentina como destino posible.

La minería no es solo una actividad extractiva. Es geopolítica, es energía, es transición tecnológica y es balanza comercial. En un país crónicamente escaso de dólares, proyectos de esta escala no son accesorios: son estratégicos.

USD 18.000 millones.
70 años de producción.
Top 5 mundial en cobre, oro y plata.

La pregunta ahora no es si el proyecto es grande. Es si Argentina sabrá sostener las condiciones que lo hicieron posible.

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