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Hombre de campera oscura y camisa clara sonríe sentado durante una reunión de trabajo en una oficina
Nacionales · 3 min

Diego Masaragian pasa de la ANES a Discapacidad y el Gobierno destaca su gestión en salud

Por Redacción Pampa Liberal

El presidente Javier Milei designó a Diego Masaragian al frente de la Secretaría Nacional de Discapacidad, en reemplazo de Pablo Di Liscia, que dejó el cargo tras sufrir un accidente. El texto oficial apoya la decisión en su experiencia en gestión hospitalaria y de servicios asistenciales. Se conoce quién conduce el área en todo el país, La Pampa incluida; todavía no, con qué programa.

El Gobierno nacional ya tiene nuevo responsable del área de discapacidad. El presidente Javier Milei designó a Diego Masaragian como secretario nacional de Discapacidad, en reemplazo de Pablo Di Liscia, que debió dejar el cargo tras sufrir un accidente.

Masaragian no llega de afuera de la administración sanitaria nacional: hasta ahora estaba al frente de la Administración Nacional de Establecimientos de Salud (ANES). Es, en los hechos, un pase interno dentro del Estado nacional, como otros relevos recientes en organismos del Gobierno.

Ese recorrido es el argumento que el propio Gobierno puso por delante. El texto de la designación sostiene que su trayectoria en la gestión hospitalaria y de servicios asistenciales “constituye un antecedente crucial para esta nueva responsabilidad dentro del Ministerio, que le agradece por su gestión al frente de la Administración Nacional de Establecimientos de Salud (ANES) y le desea lo mejor para esta nueva etapa”.

Vale detenerse en el fundamento elegido. La vacante se abrió por un hecho personal —el accidente de Di Liscia— y se cubrió invocando experiencia administrativa en salud, no una definición sobre qué debería cambiar en discapacidad.

Es un criterio defendible y, a la vez, una vara. Quien asume presentado por su gestión queda expuesto a que lo midan exactamente por eso.

Conviene ser precisos con lo que todavía no está dicho. Hasta acá se conoce quién conduce la secretaría; no, qué va a hacer. La designación no viene acompañada de anuncios ni de un plan de trabajo.

La distinción importa porque de esa secretaría depende el área de discapacidad en todo el país, La Pampa incluida. Un cambio de conducción decidido en Buenos Aires no se nota el día del anuncio: se nota después, cuando hay que ver cómo responde el Estado. Es la misma lógica con la que miramos la situación de los hospitales en la provincia: el nombre del responsable explica poco si no se conoce qué se propone hacer.

Del estado de Di Liscia solo consta lo informado: un accidente motivó su salida.

Quedan tres preguntas concretas, y la propia secretaría puede contestarlas:

  • Qué continúa y qué cambia respecto de la gestión anterior.
  • Quién queda a cargo de la ANES.
  • Con qué plazos e indicadores se va a evaluar a la nueva conducción.

Publicar un plan de trabajo con objetivos escritos resolvería las tres de una vez, y encaja con el criterio que el Gobierno dice aplicar cuando revisa la estructura de organismos del Estado: que cada área justifique lo que hace.

El Gobierno eligió presentar a Masaragian por su gestión. Con esa vara habrá que medirlo.

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