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Retrato de un hombre de pelo canoso y saco claro, junto a una ventana, mirando a la cámara
Nacionales · 5 min

Daniel Esteban reemplazará a Yofre en la Escuela Nacional de Inteligencia: carrera y doctorado

Por Redacción Pampa Liberal

Javier Milei eligió al coronel Daniel Esteban para conducir el organismo estatal donde se forman los cuadros del sistema de inteligencia. Lo que importa no es el apellido que sale, sino con qué criterio se eligió al que entra: cuatro décadas entre el Ejército, la docencia universitaria y el análisis estratégico, con una condecoración por el combate de San Carlos.

Para dirigir la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI), el presidente Javier Milei eligió a un coronel del Ejército Argentino: Daniel Esteban, que reemplazará a Juan Bautista “Tata” Yofre.

La ENI es el ámbito estatal donde se forman los cuadros del sistema de inteligencia. Quien la conduce no decide una operación puntual: decide con qué criterio se prepara a la gente que después va a trabajar ahí. Por eso el antecedente del elegido dice más que el título del cargo.

Esteban llegó al grado de coronel y, hasta esta designación, se desempeñaba como secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), cargo que ocupa desde febrero de 2024, y como asesor del Ministerio de Defensa. Es doctor en Ciencia Política y veterano de Malvinas.

Esa última condición tiene un episodio preciso detrás. En 1982, como teniente primero del Regimiento de Infantería Mecanizado 25, estuvo al frente de los hombres que detectaron el desembarco británico en San Carlos. En clara inferioridad de medios y de efectivos, decidieron quedarse y resistir para ganar tiempo y demorar el avance enemigo.

Esteban organizó a su fracción, dio las órdenes y condujo la acción en primera línea. El combate dejó bajas entre las fuerzas británicas y le valió la medalla “La Nación Argentina al Valor en Combate”. Después del enfrentamiento vino un repliegue de más de 72 horas hacia Puerto Argentino, con el clima de las islas en contra y bajo hostigamiento británico.

Antes de todo eso había estado el 2 de abril. El Regimiento 25 fue una de las unidades del desembarco inicial, una operación preparada bajo estricto secreto por orden del entonces jefe de la unidad, el teniente coronel Mohamed Alí Seineldín: ni las familias de los oficiales sabían hacia dónde iban. Se llamó primero “Azul” y después “Rosario”.

“Era todo alegría y uno sentía el peso de la importancia de lo que íbamos a hacer. Pero los más experimentados teníamos la responsabilidad de pensar otras cosas y, a su vez, cuidar el bienestar de los subalternos”, recordó Esteban sobre esas horas.

Su balance de aquel desembarco es técnico antes que emotivo: “Estuvo bien concebida. Fue conjunta, con movimientos navales, aéreos y terrestres. La planificación sucedió como se la había pensado. Ejemplar”.

La otra mitad de la elección está fuera del campo de batalla. Esteban se formó como oficial en el Colegio Militar de la Nación, estudió Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Córdoba, hizo una maestría en Derecho Internacional Humanitario en la Universidad Católica Argentina y un doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad del Salvador. Es oficial de Estado Mayor del Ejército y del Estado Mayor Conjunto.

En la carrera militar fue jefe de compañía del Colegio Militar, segundo jefe del Regimiento de Infantería 1 “Patricios”, titular del Regimiento de Infantería Mecanizado 25, secretario general del Estado Mayor Conjunto y segundo comandante de la Brigada XI. Entre 2003 y 2006 coordinó el Centro de Estudios Estratégicos del Ejército. También integró misiones de paz de las Naciones Unidas durante el conflicto en Irak, en 1990.

Conducción de tropa, gestión institucional, docencia universitaria y producción de análisis estratégico: más de cuatro décadas de recorrido verificable. Para una escuela que tiene que enseñar a pensar escenarios y a decidir con información incompleta, ese perfil se sostiene en papeles y cargos, no en una recomendación de pasillo. Eso lo valoramos, y por lo documentado antes que por el relato heroico.

Conviene, igual, poner el freno donde corresponde. Su recorrido incluye una mirada sobre los desafíos que la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías plantean para la Defensa, pero eso es parte de su perfil: no es un programa anunciado para la ENI. Un currículum no es un plan de estudios.

De la designación todavía no se desprende lo que más va a importar:

  • Por qué norma y en qué fecha queda formalizada.
  • Qué continuidad o qué cambios tendrá el plan de formación de la Escuela.
  • Cómo se articula la ENI con el Ministerio de Defensa y con el resto del sistema de inteligencia.

Son respuestas que no las da un legajo, por bueno que sea: las da la gestión. Y en un área que trabaja con reserva, la reserva protege información sensible, no las reglas con las que se forma a los que la van a manejar.

La decisión se inscribe en un área donde el Gobierno viene tomando medidas más ruidosas y con cifras a la vista, como el recambio del fusil FAL por los ARAD, con $4.752 millones comprometidos, o el empleo de medios militares en operaciones puntuales, como el Hércules con ayuda humanitaria enviado a Bolivia. La ENI juega en otro plazo: el de los cuadros que recién empiezan a formarse.

Hay designaciones que se defienden solas con el expediente. Esta arranca con uno sólido; ahora falta que la Escuela muestre qué hace con él.

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