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Dirigente pampeana sonríe durante un acto político, sentada a una mesa junto a otras personas
Emprender · 5 min

Bajar impuestos: la diputada Alonso propone recortar hasta 50 % el Inmobiliario Rural ganadero

Por Redacción Pampa Liberal

La diputada provincial María Luz Alonso presentó un proyecto de ley para recuperar el rodeo bovino pampeano y, entre las herramientas, incluyó una rebaja impositiva, en un terreno donde la respuesta habitual son los créditos y los subsidios. El beneficio alcanzaría a los productores que acrediten un aumento neto de vientres. Falta la parte difícil: que la Legislatura lo trate y lo vote.

Un productor ganadero de La Pampa paga el Impuesto Inmobiliario Rural sobre los campos donde tiene las vacas, le vaya bien o mal. El proyecto que presentó la diputada provincial María Luz Alonso propone que esa carga se reduzca hasta un 50 % sobre la superficie afectada a la actividad ganadera, para quienes acrediten un incremento neto en la cantidad de vientres. Es decir: el que retiene hembras y produce más terneros, paga menos impuesto.

Leelo de nuevo, porque ahí está la noticia política. Una legisladora provincial escribió “bajar un impuesto” en un proyecto propio y lo difundió por sus redes sociales como una buena idea.

Celebremos eso primero, porque no sobra: la rebaja impositiva entró en el menú de la discusión ganadera pampeana, que suele resolverse con créditos, subsidios y programas de nombre largo. Que la carga sobre el que produce aparezca nombrada como parte del problema es un cambio de lenguaje.

Después vienen los peros.

El proyecto se llama Programa Provincial de Promoción y Retención de Vientres Bovinos, y la rebaja es una pieza dentro de un paquete bastante más tradicional. Incluye líneas de crédito con tasas subsidiadas y bonificaciones adicionales, y aportes no reintegrables de hasta el 30 % para la compra de reproductores. “No reintegrable” quiere decir exactamente lo que parece: plata que el Estado pone y no vuelve.

También prevé subsidios para diagnósticos de preñez y para incorporar técnicas reproductivas como la inseminación artificial a tiempo fijo y la transferencia embrionaria, más financiamiento para implantar pasturas y generar reservas forrajeras. Suma mejoramiento genético, identificación electrónica de los animales, programas informáticos de gestión y herramientas de ganadería de precisión.

Para los establecimientos de zonas áridas y semiáridas habría un régimen diferencial: aportes mayores, bonificaciones extra en las tasas de interés y prioridad para acceder a los beneficios. Y se contempla asistencia para los campos afectados por emergencias agropecuarias, junto con la creación de un Seguro Ganadero Provincial frente a sequías y otros fenómenos climáticos extremos.

La adhesión sería voluntaria y estaría destinada a productores bovinos inscriptos en el Renspa, el registro nacional donde se anotan los establecimientos agropecuarios. El texto además prevé mecanismos específicos para que entren los pequeños y medianos.

El diagnóstico que acompaña la presentación es el que todo el campo pampeano conoce: la provincia perdió más de 860.000 cabezas de ganado desde 2007, con una caída de vacas y vaquillonas que golpea directo en la capacidad reproductiva de los rodeos. Casi dos décadas de retroceso resumidas en una cifra.

“Mejorar la eficiencia productiva y fortalecer la cadena ganadera pampeana”, sostuvo Alonso al presentar la iniciativa.

El objetivo no está en discusión. El método sí, y ahí conviene separar las dos mitades del proyecto. La rebaja del Inmobiliario Rural le deja al productor plata que es suya y no le pide permiso a ningún funcionario para decidir en qué la usa. Los créditos subsidiados y los aportes no reintegrables son otra cosa: alguien en una oficina define quién califica, cuánto recibe y cuándo. Una herramienta reduce la intervención del Estado sobre el que produce; la otra la multiplica.

Y queda una pregunta que el proyecto no responde: si el campo pampeano puede funcionar pagando la mitad del Inmobiliario Rural cuando aumenta los vientres, ¿por qué necesita pagar el doble el resto del tiempo? Una alícuota que admite un recorte del 50 % es una alícuota que admite revisión general, no solo premio por buena conducta.

Conviene además no confundir las etapas. Esto es un proyecto presentado, no una ley sancionada ni un impuesto efectivamente bajado. Para que un productor vea menos pesos en la boleta tiene que haber tratamiento en comisión, dictamen, votación en el recinto, promulgación y reglamentación. Cualquiera de esos pasos puede no ocurrir, y el anuncio quedaría intacto como anuncio: un posteo que no le costó nada a nadie.

Por eso lo vamos a mirar con escepticismo. Entre decir “bajemos impuestos” en redes sociales y bancar esa misma rebaja en un recinto donde las decisiones de fondo suelen cerrarse antes de la votación hay una distancia larga: alcanza con repasar el cruce público entre Luchy Alonso y Di Nápoli o el reparto de cargos entre Verna, Ziliotto y La Cámpora para entender cómo funciona esa cocina.

Lo justo, de todas formas, es reconocer el mérito donde está. Que la idea aparezca escrita en un proyecto firmado por una diputada provincial, con porcentaje y base imponible concretos, es un triunfo cultural antes que legislativo.

Ahora le toca a la Legislatura mostrar si lo dice en serio.

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