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Javier Milei ante una bandera argentina, con torres de perforación, ductos y bombas de petróleo de un yacimiento al fondo
Emprender · 5 min

Vaca Muerta suma otro gigante: el RIGI aprueba los USD 6.400 millones de Tecpetrol

Por Redacción Pampa Liberal

El Gobierno nacional incorporó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones el proyecto Los Toldos II Este, de Tecpetrol, en la Cuenca Neuquina. Son más de USD 6.400 millones comprometidos en tres etapas que llegan hasta 2054, con una meta de 70.000 barriles diarios. La discusión de fondo no es el anuncio: es si las reglas estables aguantan treinta años.

El Gobierno de Javier Milei aprobó la incorporación del proyecto Los Toldos II Este, de Tecpetrol, al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, el esquema conocido como RIGI. La empresa del Grupo Techint comprometió una inversión superior a los USD 6.400 millones para ampliar la exploración y la producción de petróleo en Vaca Muerta.

El área está en Neuquén, cerca de Rincón de los Sauces, y abarca unos 78 kilómetros cuadrados de la Cuenca Neuquina. El objetivo declarado del desarrollo es llegar a una producción de 70.000 barriles diarios.

Conviene empezar por lo que el RIGI es y por lo que no es. No es un subsidio ni una transferencia de plata pública a una empresa: es un régimen que le garantiza a quien pone capital por encima de cierto monto un tratamiento impositivo, cambiario y aduanero estable durante treinta años. A cambio, el inversor se compromete a un plan de obras y plazos concretos. El Estado no pone el dinero; pone la promesa de no cambiar las reglas a mitad de camino.

Esa promesa no es menor en un país que convirtió la improvisación normativa en deporte nacional. Durante años, la discusión energética argentina fue qué retención, qué cepo y qué permiso aparecía después de que la torre ya estaba armada.

El cronograma de Tecpetrol muestra que acá nadie desembolsa seis mil millones de dólares de golpe. La primera etapa va de noviembre de 2024 a febrero de 2027, con USD 1.635 millones destinados a instalaciones, infraestructura logística y la perforación de 16 pozos. La segunda, entre marzo de 2027 y junio de 2029, prevé otros USD 1.268 millones para ampliar la planta de tratamiento y perforar 91 pozos. La tercera arranca en julio de 2029 y se extiende hasta 2054: USD 3.529 millones para 273 pozos más y la infraestructura del yacimiento.

Leído así, el grueso de la plata —más de la mitad— depende de decisiones que se van a tomar dentro de cuatro años y se van a ejecutar durante las próximas tres décadas. El plan incluye además una planta central de procesamiento y ductos para transportar petróleo y gas.

El proyecto también proyecta empleo: 3.100 puestos directos y 4.800 indirectos. Son números del plan, no gente contratada. Lo mismo vale para los barriles: 70.000 diarios es la meta del desarrollo completo, no la producción de hoy. Confundir una proyección con un resultado es exactamente el vicio que los anuncios energéticos argentinos vienen cultivando desde hace décadas, y no vamos a repetirlo.

El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, había anticipado la aprobación en agosto a través de la red social X. En esa publicación señaló que la iniciativa permitirá acelerar el desarrollo del área e incrementar cerca de un 40% los recursos que se van a explotar.

Los Toldos II Este no llega solo. Al RIGI ya se habían sumado el proyecto Bajo del Choique-La Invernada, de Pluspetrol, con una inversión prevista de USD 12.400 millones; iniciativas de TotalEnergies por cerca de USD 10.000 millones; y el plan de Pan American Energy para aumentar la producción convencional en Cerro Dragón, Chubut, por USD 1.200 millones.

Ahí está el dato político que nos importa: el régimen dejó de ser una ley en el Boletín Oficial y empezó a acumular expedientes con nombre, monto, superficie y cronograma. Se puede discutir el diseño del RIGI —y hay argumentos para hacerlo, empezando por el privilegio que implica un régimen especial en vez de un sistema tributario razonable para todos—, pero el mecanismo se está usando.

Las perspectivas de crecimiento de Vaca Muerta están atadas al aumento de las exportaciones energéticas. Neuquén podría alcanzar ventas al exterior cercanas a los USD 37.000 millones hacia 2035, empujadas por los hidrocarburos y por la infraestructura de transporte, con un papel central del petróleo y de las futuras exportaciones de gas natural licuado. Otra vez: proyección, no caja.

¿Y qué tiene que ver esto con alguien que vive en Santa Rosa, General Pico o Victorica? Nada en forma directa: el yacimiento está en Neuquén y el empleo se crea ahí. El vínculo es el dólar. Cada millón que entra por exportaciones energéticas es un millón que el país no tiene que conseguir con cepo, con deuda o con la licuadora inflacionaria que todos pagamos, el pampeano incluido. Una macro con dólares genuinos es una macro con menos parches, y los parches siempre los termina sosteniendo el que trabaja.

El otro aprendizaje es más barato de copiar y no requiere Vaca Muerta: las inversiones aparecen donde las reglas son previsibles y los permisos no dependen del humor de una oficina. La Provincia tomó nota y armó su propia versión del régimen para atraer capital, lo que dice bastante sobre quién marca la agenda económica en este momento.

Queda lo que todavía no se puede afirmar y conviene seguir:

  • Si la primera etapa, que ya está en curso desde noviembre de 2024, cumple los 16 pozos y los USD 1.635 millones en el plazo comprometido.
  • Si los 3.100 empleos directos se concretan y con qué calendario.
  • Qué controles tiene el Estado para verificar el cumplimiento del plan y qué pasa si el inversor no cumple.

El RIGI no produce petróleo: produce certidumbre. El resto lo hacen las empresas que deciden arriesgar capital, y lo hacen cuando creen que nadie les va a cambiar las reglas en el pozo 170. La apuesta del Gobierno nacional al régimen como motor de inversiones se mide, justamente, en eso.

Ahora el régimen tiene que demostrar lo más difícil para un Estado argentino: quedarse quieto treinta años.

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