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Pozo petrolero vinculado a la explotación de El Medanito, en el oeste pampeano
La Pampa · 5 min

Sin licitación, sin control y con millones en juego: el nuevo escándalo petrolero en La Pampa

Por Redacción Pampa Liberal

El Data Room elaborado por Pampetrol sobre El Medanito, que representa el 10 % del presupuesto provincial, generó críticas de la oposición por falta de transparencia y control.

En el corazón del oeste pampeano, bajo las tierras áridas de 25 de Mayo, se esconde una de las riquezas más codiciadas del país: El Medanito, un área hidrocarburífera que representa nada menos que el 10 % del presupuesto provincial. No es una exageración decir que su explotación puede definir el futuro económico de La Pampa. Sin embargo, lejos de encarar este proceso con transparencia, competencia y control, el gobierno provincial ha elegido el camino del sigilo, generando un escándalo que hoy divide a la política pampeana y deja a la ciudadanía afuera de una decisión millonaria.

Todo comenzó con la elaboración de un Data Room, un informe técnico reservado que resume información geológica, económica, fiscal y contractual del área, y que sirve como base para convocar inversores privados interesados en extraer petróleo. En otras palabras, el Data Room es el documento que define cuánto vale el negocio. Y por eso mismo, lo que contiene —o lo que oculta— es lo que más preocupa.

El Data Room elaborado por Pampetrol fue presentado como un acto administrativo más. Pero pronto se convirtió en el epicentro de una tormenta política. La oposición, compuesta por la UCR, Comunidad Organizada y parte del PRO‑MID, exigió la contratación de una consultora externa e independiente para auditar y rehacer ese informe. Argumentaron que el documento actual carece de rigor técnico, fue armado sin estándares verificables y —lo más grave— podría estar manipulado para beneficiar a ciertos intereses.

El oficialismo, por su parte, rechazó rotundamente esta posibilidad. Alegó que el informe ya fue realizado por la empresa estatal y que está disponible para quienes hayan firmado un acuerdo de confidencialidad. En una votación que terminó empatada en la Legislatura, fue la vicegobernadora Alicia Mayoral quien definió el resultado con su voto doble, inclinando la balanza a favor del Ejecutivo y sepultando el pedido de licitación.

Pero, ¿por qué tanta resistencia a una simple auditoría externa? ¿Qué hay en ese informe que no puede ser revisado por terceros?

El contenido del Data Room es todo menos trivial. Allí se proyectan las regalías que recibiría la provincia, los márgenes de ganancia para las empresas, la calidad de las reservas, los riesgos técnicos, y sobre todo, las condiciones contractuales que se ofrecerán a quienes exploten el recurso. Entre ellas, se plantea un sistema de regalías móviles, que empieza en un 20 % y podría descender al 15 % a lo largo del contrato. Esto implica una caída directa de ingresos para la provincia y, especialmente, para el municipio de 25 de Mayo, que recibe el 25 % de lo recaudado.

Quien redacta ese informe —y decide qué datos incluir, qué riesgos destacar, y qué proyecciones mostrar— tiene en sus manos la capacidad de inclinar la balanza. Puede hacer que el negocio parezca más riesgoso de lo que es, justificar beneficios extra para las empresas, o establecer condiciones que desalienten la competencia, facilitando acuerdos a medida con actores ya conocidos. Todo esto, sin que la ciudadanía pampeana tenga acceso real a los detalles.

Y acá aparece el verdadero problema: sin licitación, sin auditoría externa, sin transparencia, se abre la puerta al viejo vicio del capitalismo prebendario. Lejos de fomentar un mercado abierto y competitivo, el gobierno provincial parece estar construyendo un proceso opaco, donde los recursos públicos se negocian en habitaciones cerradas. Donde el Estado deja de ser árbitro y se transforma en parte interesada, o incluso en cómplice.

El municipio de 25 de Mayo ya encendió las alarmas. Su intendente, Abel Abeldaño, advirtió que una caída en las regalías podría generar una “explosión social” en la zona. No es una amenaza menor: hablamos de una localidad que depende estructuralmente de ese flujo económico y que no fue consultada con seriedad sobre los cambios en juego. La política provincial está jugando con fuego… y con petróleo.

Desde el liberalismo, el mensaje es claro: no hay desarrollo sin transparencia, no hay inversión real sin reglas claras, no hay justicia social sin competencia. Un proceso que decide el futuro energético de la provincia no puede armarse entre gallos y medianoche. No puede basarse en informes que no se auditan, ni puede cerrarse al control legislativo y ciudadano.

El gobierno dice que quiere atraer inversiones privadas. Pero así no se atrae capital, se espanta. Nadie serio invierte en un entorno donde los números no se discuten y los contratos se arman entre amigos. La única forma de explotar El Medanito sin hipotecar el futuro es con licitación internacional, auditoría independiente, y participación real de todos los actores.

Porque el petróleo no es del gobierno de turno. Es de los pampeanos. Y si no defendemos eso con reglas, lo vamos a perder entre negociados.

Hoy, lo que está en juego no es solo un pozo de petróleo: es el modelo de provincia que queremos construir. ¿Una que premia la transparencia, el control ciudadano y el libre mercado? ¿O una que se entrega a los pactos oscuros, las decisiones cerradas y la vieja política de amigos?

El Data Room puede ser un instrumento técnico… o una caja negra. Hoy, lamentablemente, es lo segundo.

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