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Convocatoria de Pampetrol para un operador transitorio en el área El Medanito
La Pampa · 4 min

Provincia apura un operador transitorio en El Medanito con ley 3639 y más control estatal

Por Redacción Pampa Liberal

La empresa estatal Pampetrol SAPEM formalizó la convocatoria pública para seleccionar un operador que se haga cargo del área hidrocarburífera El Medanito por un período de transición de ocho meses. La medida, publicada en el Boletín Oficial, se implementa en el marco de la Ley 3639, sancionada ayer

Pampetrol abrió una convocatoria pública para contratar, de forma transitoria y por hasta ocho meses, a un operador del área El Medanito bajo la nueva Ley 3639, ya publicada en el Boletín Oficial, porque la concesión vigente vence el 18 de junio y el Gobierno llega con el reloj en rojo.

La ley declara a El Medanito como área de interés estratégico para la política hidrocarburífera provincial y crea un régimen excepcional: Pampetrol puede asumir la operación directa o designar un operador contratado mientras se prepara la licitación definitiva, que será nacional e internacional. El plazo es taxativo: hasta ocho meses o hasta la adjudicación final, lo que ocurra primero, sin prórroga. El mensaje formal es continuidad, empleo y cumplimiento ambiental, pero el marco revela un apuro que pudo evitarse con planificación.

La convocatoria promete difusión amplia para maximizar la competencia y fija requisitos claros: capacidad técnica, operativa y financiera demostrable; protocolos ambientales activos; contratación de mano de obra local y participación real de proveedores pampeanos. No alcanza con credenciales genéricas. Harán falta planes de producción con metas por pozo, estrategias de mitigación del declino natural, cronogramas de mantenimiento preventivo y correctivo, garantías de abastecimiento de insumos críticos y seguros, además de un esquema de remediación y monitoreo ambiental que funcione desde el día uno.

El objetivo explícito es que no se corte la cadena: continuidad operativa, sostener la producción, preservar puestos de trabajo directos e indirectos y mantener obligaciones ambientales de manera plena y constante. Eso implica asegurar guardias, servicios de pulling y workover, química, transporte, tratamiento y despacho sin baches administrativos. Implica también que la seguridad de procesos y la trazabilidad de residuos peligrosos no sufran el clásico limbo de las transiciones. Si la hoja de ruta no se ancla en indicadores verificables, la transición se transforma en promesa vacía.

La pregunta política es por qué La Pampa aterriza en un régimen excepcional a semanas del vencimiento, cuando pudo convocar la licitación definitiva con más aire y más oferentes. El diseño concentra discrecionalidad en Pampetrol para conducir la transición y filtrar al operador transitorio, lo que puede ser operativo en la emergencia, pero encarece riesgos si comprime tiempos de due diligence y pruebas de campo. Sin tiempo y sin red, es otra gran irresponsabilidad de Ziliotto: la urgencia ahora manda y el costo de cualquier tropiezo no caerá sobre los escritorios que demoraron, sino sobre trabajadores, contratistas y regalías provinciales.

El capítulo laboral y ambiental es el termómetro social de esta movida. Las cuadrillas necesitan certezas de continuidad y condiciones, no simples enunciados. Los proveedores pampeanos leen la letra chica: plazos de pago, volúmenes mínimos y preferencia efectiva frente a contratistas importados. En ambiente, el estándar es simple de decir y caro de cumplir: monitoreo continuo, integridad de ductos, gestión de efluentes y remediación en curso. ¿Tiene Pampetrol músculo para fiscalizar con la misma dureza a un operador que seleccionó? Transparencia radical sería publicar auditorías periódicas, planes de manejo y alarmas de proceso en lenguaje común, con acceso ciudadano.

Para el mercado, la señal es ambivalente. Por un lado, se eleva el control estatal y se ratifica que El Medanito es estratégico, con licitación abierta que, en teoría, sube la vara de competencia. Por otro, el “parche” de ocho meses introduce incertidumbre y favorece a quienes ya conocen el yacimiento, porque el reloj penaliza a los que necesitan pruebas, data room y simulaciones de declino antes de ofertar. Los que esperaban una prórroga automática pierden terreno. Los que apuesten deberán mirar condiciones duras: regalías, obligaciones de inversión, obras de superficie, exigencias de contenido local y cómo se reparte el riesgo geológico. Ahí se definirá si Pampetrol El Medanito se convierte en caso de orden o en un costo de transición.

Los próximos pasos deberían estar calendarizados y públicos: bases de la convocatoria con criterios ponderados, plazos de presentación y consultas técnicas, verificación de antecedentes, preselección, adjudicación y firma del contrato transitorio. En paralelo, preparación del pliego de la licitación nacional e internacional con cronograma cerrado, audiencias técnicas y publicación del modelo de contrato definitivo. La transición operativa no admite apagones: el operador que entre debe asumir inventarios, permisos, seguros, personal y guardias sin pausa ni papelerío trabado en la ventanilla.

Lectura de poder: la Provincia y Pampetrol consolidan conducción sobre un activo declarado estratégico, ganando margen para ordenar condiciones en el corto plazo. Los trabajadores y proveedores locales aparecen como beneficiarios si la continuidad y el contenido pampeano se cumplen de verdad. Pierden quienes apostaban a una prórroga automática o a estándares laxos: el marco es acotado en tiempo, más exigente en requisitos y con licitación abierta que eleva la competencia.

Ocho meses para demostrar gestión o confesar improvisación: el resultado se medirá en barriles sostenidos, empleos intactos y pasivos ambientales en retroceso, no en discursos.

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