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Sesión del Senado argentino donde se definen los salarios de los legisladores
La Pampa · 2 min

Sin debate y a mano alzada: el Congreso se sube el sueldo en plena crisis

Por Redacción Pampa Liberal

El incremento se activa de manera automática por una cláusula aprobada en 2024 que ata los sueldos de los senadores a las paritarias de los empleados legislativos, sin necesidad de una nueva votación.

A partir de noviembre de 2025, los senadores nacionales percibirán una dieta bruta mensual de $10.216.000, según confirmó la Agencia Noticias Argentinas. Este nuevo incremento se activó automáticamente tras el cierre de la paritaria de los empleados legislativos, ya que los sueldos de los senadores están atados a esos acuerdos. Actualmente, quienes renunciaron al aumento anterior cobran poco más de $9 millones, mientras que aquellos que no lo hicieron perciben $9,5 millones.

El mecanismo que permite esta actualización automática fue aprobado en abril de 2024, cuando los legisladores votaron a mano alzada y sin debate una cláusula que vincula sus dietas a los aumentos salariales del personal del Congreso. Esto significa que cada mejora en los sueldos de los empleados legislativos se traduce directamente en un aumento para los senadores, sin necesidad de una nueva votación ni discusión pública.

Ante la polémica generada por la falta de transparencia, la vicepresidenta Victoria Villarruel dictó un decreto invitando a los senadores a “adecuar o no, total o parcialmente sus respectivas dietas”. Sin embargo, solo la mitad del cuerpo presentó la renuncia formal al incremento anterior. Entre los que no lo hicieron se encuentran 32 legisladores, incluyendo miembros del interbloque kirchnerista, donde solo Fernando Rejal renunció. Alicia Kirchner quedó exceptuada por percibir una jubilación, mientras que otros casos, como el de Francisco Paoltroni, presentan particularidades como el embargo de su salario.

Este nuevo aumento vuelve a poner en evidencia la desconexión entre la clase política y la realidad económica del país. En un contexto de ajuste fiscal, inflación persistente y caída del poder adquisitivo, el Congreso se beneficia de un sistema que garantiza incrementos automáticos sin rendición de cuentas. La discusión sobre los privilegios institucionalizados cobra fuerza, especialmente cuando se contrasta con el esfuerzo que millones de argentinos realizan para sostener sus economías familiares.

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