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Billetes de cien dólares estadounidenses superpuestos y vistos en primer plano
Nacionales · 5 min

Reservas y tasas: el BCRA compró US$291 millones y el Gobierno sigue sin colocar el Bonar 2029

Por Redacción Pampa Liberal

El Banco Central compró US$291 millones en una sola rueda y se quedó con US$58 de cada US$100 operados, con el dólar mayorista en baja: sumó reservas sin empujar el precio hacia arriba. En paralelo, el Gobierno mantiene suspendida desde fines de agosto una emisión de deuda en dólares que hoy le costaría tasas de dos dígitos. Lo pendiente también está a la vista: la remonetización prevista no llegó y falta un desembolso del FMI.

El Banco Central compró US$291 millones en una sola rueda, el monto más alto desde los US$345 millones del 24 de julio. Con esa operación llegó a US$15.199 millones adquiridos en lo que va del año, apenas 11,85% por debajo del máximo de US$17.000 millones previsto para todo 2026.

Las reservas internacionales subieron US$138 millones y cerraron en US$49.839 millones, su mayor nivel en veinte días.

Lo que distingue a esta rueda no es el monto sino la forma. El dólar mayorista —el precio al que operan bancos y empresas, el que después se traslada al resto— abrió la semana en $1520 y terminó en $1512,50, una baja de $4,50 y el valor más bajo en tres semanas. Sobre un volumen de contado de US$537 millones, el Central se llevó US$58 de cada US$100 negociados.

Casi seis de cada diez dólares que cambiaron de manos quedaron en la autoridad monetaria y el precio igual bajó. No hubo que pagar más caro para acumular.

“La presión vendedora llevó la cotización hacia la zona de $1517, primero; la hizo tocar los $1515 después y, con una demanda en retirada, sobre el cierre de los negocios volvió a caer para cerrar en los $1512,50, el mínimo de toda la rueda”, describió Nicolás Merino, analista de ABC Mercado de Cambios.

El ritmo se aceleró en octubre: US$631 millones en apenas ocho ruedas, el 82% de todo lo que el Central había comprado en las 22 jornadas de septiembre, un mes en el que las compras parecieron pausarse durante buena parte del calendario.

Esa pausa no pasó inadvertida. El Fondo Monetario Internacional, bancos de inversión y buena parte de los analistas venían recomendando retomar la acumulación, con dos objetivos: tener más recursos disponibles de cara al año electoral y evitar que el peso se aprecie todavía más, algo que castiga a quien exporta y abarata lo importado.

El Central volvió a comprar. Y el saldo acumulado, según la lectura que hace el propio mercado, ayuda a descomprimir el riesgo país, un indicador que suena lejano y no lo es: mide cuánto más caro le sale al Estado argentino endeudarse frente a la referencia internacional. Cuando baja, bajan también las tasas que terminan pagando las provincias, los bancos y, con retraso, el productor que financia una cosecha o el comercio que estira el capital de trabajo. En La Pampa eso se siente en el costo de un crédito y en la previsibilidad del tipo de cambio con el que se liquida una exportación. En esa misma línea ya repasamos las proyecciones del mercado sobre dólar, inflación y equilibrio fiscal.

El segundo dato del día es lo que el Gobierno decidió no hacer. Desde fines de agosto mantiene suspendida la emisión del Bonar 2029 (AO29), un bono en dólares con el que esperaba captar US$2000 millones en el mercado local para afrontar los pagos de los Globales del 9 de enero. Tampoco fue incluido en el siguiente llamado a licitación.

El motivo es el precio. El papel fue emitido a una tasa del 8,3% y hoy rinde 12% en el mercado secundario: colocarlo ahora implicaría convalidar tasas de dos dígitos en moneda dura. La administración de Javier Milei optó por no hacerlo, y la decisión tiene un costo visible, porque el programa financiero para 2027 contempla nuevas emisiones locales por otros US$5000 millones que habrá que conseguir de algún modo. Es la contracara de un stock de deuda que, como mostramos al analizar el endeudamiento interno entre el 12% y el 14% del PBI, hoy no es el problema central.

Un gobierno dispuesto a pagar lo que sea para mostrar caja habría colocado el bono y festejado el número. Este eligió juntar dólares en el mercado cambiario y dejar el bono en el cajón hasta que la tasa afloje. Es exactamente lo contrario de la costumbre argentina de hipotecar el año que viene para maquillar el actual.

El cuadro completo incluye lo que todavía no ocurrió.

  • Las compras no activaron la remonetización de la economía prevista a fines del año pasado, cuando se lanzó el plan de acumulación de reservas: el Central junta dólares, pero esa compra no se tradujo en el aumento de pesos en circulación que se esperaba.
  • Sigue pendiente un desembolso del FMI por algo más de US$800 millones.
  • El techo de US$17.000 millones previsto para 2026 está cerca, no alcanzado: faltan unos US$1800 millones.

Tampoco está garantizado que la oferta de dólares siga tan holgada. El economista Federico Filippini sostuvo que lo visto es consistente con “una desestacionalización de la liquidación del agro que probablemente se vea en el cuarto trimestre”, es decir, que el campo venda de manera más repartida a lo largo del año y no concentrado en la cosecha gruesa. Es la hipótesis de un analista, no un hecho consumado: si esa oferta se corta, el Central compra menos y a mayor precio. Las reservas, además, se mueven por varias vías a la vez, como quedó claro con la ganancia neta por las tenencias de oro del Banco Central.

Queda una explicación oficial pendiente, y vale pedirla sin dramatismo: por qué un plan diseñado para remonetizar la economía lleva US$15.199 millones comprados sin lograrlo y qué cambió en el diagnóstico desde que se lanzó.

Comprar dólares cuando sobran y no tomar deuda cuando está cara no es astucia financiera. Es, apenas, hacer las cuentas antes de firmar.

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