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El ministro con un fusil ARAD
Nacionales · 4 min

Rearme argentino: el Gobierno cambia el FAL por fusiles ARAD y ya comprometió $4.752 millones

Por Redacción Pampa Liberal

El Ministerio de Defensa presentó el primer lote de 250 fusiles israelíes ARAD para reemplazar al histórico FAL. El programa ya devengó $4.752.665.040 hasta agosto, y el propio jefe del Estado Mayor Conjunto admite que recién ahora se evalúa fabricar en el país. Modernizar las Fuerzas Armadas es necesario, pero la letra chica de cada gasto también importa.

Vos no vas a disparar un ARAD en tu vida. Pero esa compra también la pagás vos, porque sale de la misma billetera de la que salen las rutas, las escuelas y los subsidios: el Tesoro Nacional.

El 29 de septiembre, en la Plaza de Armas del Regimiento de Infantería 1 “Patricios”, el Ministerio de Defensa mostró el primer resultado concreto de un plan que viene de arrastre: reemplazar el Fusil Automático Liviano (FAL), diseñado en los años 50, por un arma del siglo XXI.

El mecanismo detrás de la foto tuvo su propio recorrido. En 2024, las tres fuerzas definieron qué necesitaban. En 2025, equipos conjuntos evaluaron alternativas en Israel, Estados Unidos y Europa. En junio de 2026, Argentina firmó el acuerdo de implementación con el Ministerio de Defensa de Israel. Recién ahí llegó el primer lote.

El nuevo armamento, fabricado por Israel Weapon Industries (IWI) y probado en combate por las Fuerzas de Defensa de Israel, se reparte así:

  • 50 unidades ARAD-7 (calibre 7,62 × 51 mm OTAN) para el Ejército Argentino, destinadas a la seguridad de instalaciones del Estado Mayor Conjunto.
  • 200 unidades ARAD-5 (calibre 5,56 × 45 mm OTAN), divididas en 100 para la Fuerza Aérea y 100 para la Infantería de Marina, pensadas para misiones de paz de la ONU.

El ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, lo definió sin vueltas: “El ARAD representa un salto cualitativo en nuestro armamento individual”. Y agregó que “no es habitual que una generación militar tenga el privilegio de vivir el cambio de su armamento individual”.

Hasta ahí, la foto. Ahora la plata.

Al 31 de agosto, el programa registraba un monto devengado acumulado de $4.752.665.040: $2.052.419.040 para la variante de 5,56 mm y $2.700.246.000 para la de 7,62 mm.

Esa cifra hay que leerla con cuidado. “Devengado” no es lo mismo que “pagado”: es el compromiso contable asumido hasta esa fecha. La nota oficial no aclara si ese monto cubre solamente estas 250 unidades o si incluye compromisos por entregas futuras. Tampoco informa el precio unitario por fusil. Sin esos dos datos, cualquier comparación es un salto al vacío, y en Pampa Liberal no vamos a inventar un número que no está.

Lo que sí queda claro es quién tiene que responder por esos pesos: el Ministerio de Defensa que conduce Presti y el Estado Mayor Conjunto, a cargo del almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare.

Y acá aparece el dato que más llama la atención. Dalle Nogare anunció que “se está evaluando la factibilidad de implementar en nuestro país una línea de ensamblaje o fabricación”. Es decir: después de comprarle el armamento a Israel, recién ahora se analiza si conviene producir localmente. No hay cronograma, no hay presupuesto estimado, no hay fecha.

No se trata de un escándalo ni de una denuncia de corrupción. Las Fuerzas Armadas argentinas convivieron durante años con un FAL de más de medio siglo y un M-16 también vencido. Modernizar ese armamento es parte de un plan más amplio que ya sumó los primeros vehículos Stryker y después un segundo lote para el Ejército, además de cazas F-16, aviones P-3 Orion y helicópteros Black Hawk. Reequipar a quienes nos tienen que defender es una decisión que, como liberales, apoyamos.

Pero apoyar el rumbo no es firmar en blanco.

Si el Estado compromete casi $4.753 millones en fusiles, el contribuyente tiene derecho a saber el precio exacto de cada uno, si hay más entregas en camino y cuándo se define si Argentina va a fabricar su propio armamento o va a seguir dependiendo de proveedores externos.

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