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Fachada de la Universidad Nacional de La Pampa, sede de la futura carrera de Medicina
La Pampa · 3 min

La UNLPam cerca de acreditar Medicina: ¿educación pública o promesa electoral?

Por Redacción Pampa Liberal

La carrera de Medicina de la Universidad Nacional de La Pampa está en la etapa final de evaluación por pares externos de CONEAU, un proceso que puede demorar hasta un año.

La Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) está a punto de concretar un hito histórico: la carrera de Medicina, largamente esperada, podría recibir su acreditación oficial en septiembre. Así lo confirmó la decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, Mg. Yamila Magiorano, quien detalló que la documentación ya fue entregada a la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), y que el proceso técnico está en marcha. Pero más allá del anuncio, lo que se juega aquí es mucho más que una nueva oferta académica: es el modelo de universidad pública que queremos para el interior del país.

Magiorano fue clara: “La carrera está aprobada por el Consejo Superior, el plan de estudios está validado, y ahora estamos en la etapa de evaluación por pares externos”. El proceso, según explicó, puede tardar entre 10 y 12 meses, y una vez acreditado, el inicio del dictado dependerá de la obtención de financiamiento externo. En paralelo, se proyecta la construcción de un edificio propio en un terreno de 8.000 m² entre los hospitales René Favaloro y Lucio Molas. La primera etapa, de 450 m², será financiada con fondos institucionales; las siguientes dependerán de aportes provinciales o nacionales. “Estamos empezando con lo que tenemos, pero necesitamos que se garantice el financiamiento para avanzar”, advirtió la decana.

Este punto es clave. La UNLPam ha demostrado capacidad técnica, planificación rigurosa y articulación territorial. El diseño curricular responde a las características estructurales de La Pampa: una provincia extensa, con baja densidad poblacional y zonas alejadas de los centros urbanos. La formación médica local no solo busca cubrir vacancias, sino avanzar hacia la soberanía sanitaria: formar profesionales que entiendan el territorio, se queden en él y lo transformen. Pero el éxito académico no garantiza la sostenibilidad operativa. Y aquí aparece el dilema: ¿puede una universidad del interior crecer sin ser rehén de la rosca partidaria?

La educación pública en el interior exige más que buenas intenciones. Necesita calidad, autonomía y planificación. Magiorano lo expresó con honestidad: “Es una decisión que nos escapa”, en referencia al inicio del dictado. La frase revela una tensión estructural: las universidades del interior pueden tener excelencia académica, pero siguen atadas a decisiones tomadas lejos del aula, muchas veces cerca del calendario electoral. La acreditación de Medicina no debe convertirse en una promesa de campaña, sino en una política de Estado.

Defender la educación pública no es defender el estatismo. Es exigir que las universidades del interior tengan libertad para crecer, recursos para planificar y transparencia para rendir cuentas. Una carrera de Medicina en La Pampa, con autonomía institucional y excelencia académica, es una apuesta por la libertad real: la de formar profesionales en su territorio, con vocación transformadora y sin depender de la rosca. Y esa es una causa que el liberalismo debe abrazar sin complejos. Porque donde hay mérito, hay futuro. Y donde hay autonomía, hay verdadera educación pública.

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