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Oficina bancaria vinculada al plan de ajuste del Banco Nación
La Pampa · 3 min

La motosierra no se detiene: el Banco Nación recorta 60 sucursales y ahorra $1.000 millones

Por Redacción Pampa Liberal

La medida se enmarca en el Plan Estratégico 2024-2027 y busca reducir los puntos de atención de 769 a 709, retomando niveles similares a los de 2015.

La motosierra no se detiene. El Banco Nación acaba de anunciar un drástico plan de ajuste que implicará el cierre de 60 sucursales y la transformación de 45 centros de atención PyME, con el objetivo de reducir costos operativos en más de $1.000 millones. Esta medida se enmarca en el Plan Estratégico 2024–2027, diseñado para optimizar recursos, modernizar procesos y alinear la gestión de la entidad financiera con las metas de eficiencia del Gobierno Nacional.

En concreto, el banco prevé reducir su cantidad de puntos de atención de los actuales 769 a 709, un número similar al que tenía en 2015, cuando el aparato estatal todavía no había sido hipertrofiado por decisiones políticas de corte populista. Con esta decisión, el Banco Nación busca no sólo recortar gastos, sino también avanzar hacia un modelo más moderno, ágil y digital.

Una de las transformaciones más significativas será la reconfiguración de los 45 Centros PyME Nación. Dejarán de tener presencia física fija y pasarán a funcionar bajo un sistema itinerante de visitas personalizadas, adecuándose a las necesidades concretas de los clientes y eliminando el costo de alquileres de oficinas, que hoy representa una carga de más de $30 millones mensuales. Esta innovación apuesta a un vínculo más directo y eficiente con el sector productivo, en línea con una visión liberal que prioriza la funcionalidad sobre la burocracia.

Estos cambios también se sostienen en el avance tecnológico de los últimos años: el 98% de las operaciones que realiza el banco ya se hacen por canales digitales. Bajo esta realidad, mantener estructuras físicas sobredimensionadas carece de sentido económico y operativo. En paralelo, el plan contempla la reducción de gerencias zonales (de 33 a 29) y el rediseño de estructuras internas, eliminando cargos redundantes y achicando una planta administrativa que fue, durante años, terreno fértil para el clientelismo político.

A contramano del statu quo estatal que durante décadas defendió estructuras ineficientes bajo el argumento del “empleo público”, el Banco Nación parece decidido a convertirse en modelo de transformación. En sus propias palabras, busca “mantener y ratificar el liderazgo dentro del sistema financiero, cualquiera sea la medición”. Pero también –y esto no es menor– lo hace en sintonía con la visión de La Libertad Avanza y la presidencia de Javier Milei: achicar el Estado para liberar al ciudadano.

Es importante destacar que esta reconversión no significa un abandono de las PyMEs ni de los sectores productivos. Por el contrario, implica un rediseño estratégico para fortalecer el vínculo de manera más inteligente y con menores costos. Es un mensaje claro: eficiencia y compromiso no son contradictorios. Lo que sí queda en el pasado es la idea de que más edificios, más cargos o más presencia física son sinónimo de mejor servicio.

Porque al final del día, el verdadero progreso no llega con discursos inflamados ni con subsidios eternos, sino con instituciones que funcionan, que se modernizan y que entienden que el Estado debe estar al servicio del ciudadano, no al revés.

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