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ajuste del gasto público con la eliminación de fondos fiduciarios estatales
La Pampa · 3 min

La motosierra no se detiene: 26 fondos eliminados y el Estado empieza a adelgazar

Por Redacción Pampa Liberal

La disolución del fondo de subsidios de GLP y del fideicomiso de rutas se suma a una larga lista de fideicomisos cerrados, denunciados por la SIGEN por falta de controles y gastos bancarios millonarios.

La motosierra no descansa. Con la disolución de otros dos fideicomisos —el Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos Residenciales de GLP y el Fideicomiso Individual PPP Red de Autopistas y Rutas Seguras— el gobierno nacional sigue su cruzada por cortar de raíz estructuras estatales inútiles. A través del Decreto 415/2025, ya suman 26 los fondos eliminados. ¿La diferencia? Esta vez no se trata solo de eficiencia, sino de transparencia y coherencia con una lógica que deja atrás el gasto sin control.

Estos fondos, en teoría, habían sido creados para subsidiar el gas envasado en zonas vulnerables y financiar obras viales bajo el régimen de Participación Público-Privada. En la práctica, operaban como cajas negras: sin controles efectivos, sin fines activos y con gastos bancarios que superaban los 10 millones de pesos solo en comisiones. El Ministerio de Economía definió su final sin pestañear, destacando que los objetivos que aún sean relevantes (como el Programa Hogar) se canalizarán por mecanismos más directos y eficientes, como el BICE.

El argumento central se sostiene en evidencia concreta. Informes de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) ya habían encendido las alarmas: beneficiarios desconocidos, contratos caídos desde 2020, ausencia total de indicadores de gestión y recursos ociosos que no cumplían ninguna función operativa real. Uno de los fideicomisos ni siquiera contaba con rendimientos financieros que justificaran su continuidad, mientras que el otro mantenía vencimientos contractuales sin prórroga válida. Más claro, imposible: eran fantasmas contables.

Según reveló el portal La Reforma, con esta disolución también se canceló una deuda externa de 89 millones de dólares mediante activos acumulados en el fideicomiso vial. Otro punto que refuerza la narrativa liberal: no solo se eliminan gastos inútiles, sino que se ordenan las cuentas sin cargar más impuestos a los ciudadanos. Y lejos de afectar a los hogares vulnerables, las funciones esenciales —como la continuidad del Programa Hogar— seguirán garantizadas sin la intermediación de fondos poco claros.

Esta decisión es mucho más que un gesto simbólico. Representa una forma nueva de administrar lo público: austera, eficiente y transparente. Durante años, el estatismo creó cientos de instituciones paralelas, fideicomisos sin control y fondos que servían más como excusa presupuestaria que como solución real. Hoy, se empieza a corregir ese rumbo.

Porque gobernar no es inventar curros para colocar militantes. Gobernar es priorizar, asignar con criterio y decirle basta a estructuras armadas para sostener privilegios partidarios. La motosierra, lejos de ser solo un símbolo, se está transformando en una herramienta de cirugía fiscal. Y este es apenas el comienzo.

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