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Ropa de la plataforma Shein, en el centro del debate por aranceles en Argentina
La Pampa · 3 min

Empresarios buscan frenar a Shein con aranceles: ¿Protección o encarecimiento injusto?

Por Redacción Pampa Liberal

La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) impulsa una iniciativa que, bajo el disfraz de proteger la industria local, en realidad busca levantar barreras arancelarias que encarecerán injustamente la ropa importada, afectando directamente al consumidor argentino. Esta “ley anti Shein” pretende aumentar impuestos y sumar regulaciones para frenarla creciente competencia de plataformas globales como Shein, que hoy representan una alternativa accesible y de calidad frente a precios internos inflados por décadas de intervencionismo y estructuras estatales ineficientes.

El libre mercado se basa en el impulso de la competencia voluntaria, que obliga a los proveedores a ofrecer mejores productos y precios. Sin embargo, los empresarios prebendarios de la CIAI prefieren recurrir al Estado para blindar sus intereses, dejando de lado el bienestar de miles de argentinos que necesitan comprar ropa a precios razonables. Aumentar los aranceles y las regulaciones no es protección, es clientelismo disfrazado: una forma de intervención estatal que distorsiona la economía, desincentiva la innovación y oprime la libertad de consumo.

El contraste con la política que propone Javier Milei no podría ser más claro. En lugar de restringir, promueve la desregulación y la reducción impositiva, pilares del liberalismo clásico que defienden la libertad individual y la eficiencia económica. Facilitar el acceso a bienes importados abre el abanico de opciones para los consumidores, que pueden elegir según su propio criterio y capacidad, sin quedar cautivos de monopolios estatales o de sectores económicos privilegiados que buscan protección a costa del resto. El Estado debe ser un árbitro limitado, no un agente que favorece a grupos cerrados ni que hincha artificialmente los precios.

El aumento de paquetes en el comercio puerta a puerta no es un enemigo, sino una señal clara de que los argentinos valoran y necesitan la competencia global. En vez de penalizar este fenómeno natural, deberíamos eliminar trabas burocráticas y fiscales que sólo sirven para encarecer los productos. Al adoptar medidas proteccionistas a la francesa, la CIAI propone aumentar costos, limitar elecciones y perpetuar la lógica perversa del intervencionismo populista, que siempre termina castigando a la gente y beneficiando a los mismos de siempre.

En definitiva, el liberalismo apuesta por un mercado abierto donde el consumidor sea soberano y no una víctima de prebendas ni de un Estado que sobrecarga la economía con impuestos y regulaciones innecesarias. La verdadera protección social viene de una economía libre y competitiva, que incentive la inversión, reduzca precios y amplíe oportunidades para todos. En la Argentina de hoy, frenemos las leyes “anti Shein” que encarecen injustamente la ropa y, en cambio, abracemos la política de reducción impositiva y desregulación que Milei propone. Sólo así construiremos un futuro donde la libertad y el progreso sean para todos, no un privilegio de pocos con título y conexiones en oficinas públicas.

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