¿Diseño urbano o trampa vial? Ya van tres choques en la semipeatonal ‘modelo’ de Santa Rosa
Santa Rosa no para de sumar impactos. Esta vez, fue el turno de una mujer adulta mayor que, durante la mañana del jueves, perdió el control de su Ford Focus y terminó chocando contra uno de los bolardos instalados en la semipeatonal de la plaza San Martín. El impacto dañó el paragolpes delantero izquierdo, y aunque la conductora no sufrió heridas graves, el estruendo volvió a encender la conversación sobre un proyecto urbano que prometía orden, pero parece entregar caos.
A casi un mes de la inauguración del nuevo corredor semipeatonal, el escenario se repite con desconcertante frecuencia. Los bolardos de concreto —esas estructuras pensadas para delimitar el tránsito vehicular y favorecer la movilidad peatonal— se han transformado en obstáculos fatales para quienes no logran interpretar el rediseño urbano o simplemente circulan distraídos, estresados, o con visibilidad reducida. La estética ganó espacio, pero ¿a costa de la funcionalidad?
Este último episodio se suma a una lista que comienza apenas unas horas después del corte de cintas oficial. El 9 de julio, un conductor de 39 años, con 1.49 gramos de alcohol por litro de sangre, estrelló su vehículo contra uno de los bolardos. El impacto provocó un principio de incendio, que fue rápidamente controlado, pero dejó en evidencia la vulnerabilidad del área frente al tránsito imprudente. Al día siguiente, otra conductora dañó el semieje de su automóvil en una colisión similar. Su vehículo debió ser retirado por una grúa. Y pocos días después, un camión cisterna de YPF quedó atrapado al intentar ingresar a la estación de servicio del ACA, bloqueando por completo la esquina de Gil e Yrigoyen. No hubo colisión, pero la maniobra exigió una coordinación que, claramente, no estaba prevista en el diseño original.
Los defensores del proyecto sostienen que la semipeatonal es un paso hacia una ciudad más ordenada, moderna y orientada a la convivencia de distintos tipos de movilidad. Sin embargo, los hechos muestran que la implementación no ha sido del todo armónica. La planificación parece haberse centrado más en el plano arquitectónico que en la realidad conductual y logística de quienes transitan día a día por el centro de Santa Rosa. ¿Acaso no sería más sensato pensar la ciudad desde sus usos reales y no desde modelos estéticos importados o aspiracionales?
Cuando el Estado interviene en nombre del orden, suelen surgir estructuras rígidas que olvidan la flexibilidad que requiere lo cotidiano. El liberalismo, en cambio, apuesta por soluciones adaptativas, por el respeto a la experiencia individual, y por diseños que surgen del diálogo entre necesidad y contexto.
Hoy, Santa Rosa no solo suma bolardos y macetas. Suma también preguntas incómodas. ¿Está funcionando realmente este modelo urbano? ¿A quién beneficia? ¿Cuánto cuesta cada error? Porque más allá de la pintura fresca y las inauguraciones con foto, lo que define una política pública es su capacidad de adaptarse, de corregir y de escuchar
Seguí leyendo
Ver todoLa Pampa Catriló: el Concejo le exige al Ejecutivo rendir cuentas que no llegan hace meses
La Pampa Rivas lleva a la FIA la obra de la Ruta 18, que se rompe antes de terminarse
La Pampa Portazo peronista: Di Nápoli no va al acto de Ziliotto por el Día de la Lealtad
La Pampa Ravier presenta a Iraeta en Santa Rosa: el productor pampeano pregunta de frente
La Pampa 72 horas sin aulas en la UNLPam: el paro de ADU lo pagan los alumnos
La Pampa Control a medias: Ziliotto responde por el bebé de Rancul y le pone límites a Diputados
La Pampa Elba Ortiz espera su casa hace casi tres décadas: el juez Sappa admitió que se equivocó
La Pampa Guatraché-Bahía Blanca: la Justicia Federal encontró al proveedor de la droga
Comentarios