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Cámara de Diputados durante un debate sobre el equilibrio fiscal
La Pampa · 4 min

Adrian Ravier en Diputados: “El equilibrio fiscal terminó con el ciclo de crisis y expuso el uso político de universidades, salud y discapacidad”

Por Redacción Pampa Liberal

En una intervención en la Cámara de Diputados, el economista sostuvo que el ajuste permitió salir del ciclo de crisis permanente y señaló que la oposición usó áreas sensibles con fines electorales.

En una intervención contundente en la Cámara de Diputados, Adrián Ravier puso en palabras algo que incomoda a buena parte de la política argentina: el equilibrio fiscal no es una obsesión ideológica ni un ajuste caprichoso, sino la única forma de salir del ciclo de crisis permanente que arrastra el país desde hace décadas. Estancamiento, decadencia, inflación y pérdida constante del poder adquisitivo no fueron accidentes: fueron la consecuencia directa de un Estado que siempre gastó más de lo que tenía.

Ravier recordó que el punto de partida del actual proceso de estabilización fue simple y brutalmente honesto: nada de atajos, nada de parches, nada de relato. Equilibrio fiscal. Ese objetivo, que este gobierno logró en apenas un mes, permitió recuperar una idea que en Argentina parecía olvidada: la estabilidad monetaria. Sin emisión para cubrir déficits, sin presupuesto dibujado, sin cuentas ficticias.

Frente a quienes intentan instalar que el programa de estabilización es un fracaso, Ravier fue directo a los datos. La inflación, que venía de niveles explosivos del 211%, se redujo drásticamente: cayó a la mitad en 2024, ronda el 30% en 2025 y, de mantenerse el rumbo, podría ubicarse en torno al 10 o 15% en 2026. No es una promesa: es una tendencia. Y esa tendencia tiene una causa clara: orden fiscal.

El diputado también puso el foco en un cambio profundo que suele pasar desapercibido en el debate público: la recuperación del presupuesto como herramienta real de gobierno. Durante años, los presupuestos fueron letra muerta, irrelevantes frente a la emisión descontrolada y el gasto improvisado. Hoy, con cuentas equilibradas, el presupuesto vuelve a tener sentido. Vuelve a ser un instrumento que fija límites, prioridades y responsabilidades.

En ese contexto, Ravier desarmó uno de los ataques más repetidos contra el Gobierno: la acusación de que el presupuesto no contempla el financiamiento universitario. La respuesta fue incómoda pero inevitable: esos proyectos no tenían fuentes de financiamiento. Y los números históricos lo confirman. Entre 2003 y 2023, con el kirchnerismo como actor central, el gasto en universidades nacionales nunca superó el 0,8% del PBI. Sin embargo, ahora se propone llevarlo al 2% del PBI, más del doble, sin explicar de dónde saldrían los recursos. Ni con presión tributaria récord, ni con emisión masiva, ni con deuda creciente lograron sostener algo así. Pretender hacerlo ahora solo tiene un objetivo: romper el modelo de equilibrio fiscal que el electorado avaló en las urnas.

La misma lógica, sostuvo Ravier, se repite en el caso del Hospital Garrahan. En un país con cerca de mil hospitales, el debate político se concentra obsesivamente en uno solo. Y no en cualquiera: en uno que tiene más recursos, mejores salarios y mayor incorporación tecnológica que la enorme mayoría del sistema hospitalario. El problema no es la gestión del Garrahan; el problema es su uso como bandera política para atacar al Gobierno nacional. Mientras tanto, más de 900 hospitales en peores condiciones quedan fuera del relato.

Otro de los puntos más sensibles abordados fue el de la discapacidad. Ravier fue claro y sin eufemismos: el peronismo convirtió una causa legítima en una herramienta política. Durante años se otorgaron pensiones por discapacidad a personas que no cumplían con los criterios correspondientes, degradando una política pública que debería estar basada en la ética, la justicia y la sostenibilidad. Auditar ese sistema no es crueldad ni insensibilidad; es una obligación moral y económica. Y aunque en cualquier proceso de revisión pueden existir errores puntuales, estos se reconocen y se corrigen. Lo que no se puede es seguir mirando para otro lado.

El mensaje de fondo fue claro: no se trata de educación, salud o discapacidad. Se trata de política. Se trata de usar causas sensibles para intentar dinamitar el equilibrio fiscal y volver al modelo que nos llevó al desastre. Ese modelo ya fracasó, y los argentinos lo saben.

El equilibrio fiscal no es el fin del camino, pero es el punto de partida indispensable. Sin él, no hay estabilidad, no hay crecimiento y no hay futuro. Ravier lo dijo sin rodeos en el Congreso: o se sostiene el orden logrado, o se vuelve al caos de siempre. Y esa elección, por primera vez en mucho tiempo, está claramente planteada.

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