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Jorge Calzoni y Axel Kicillof en reunión previa a la marcha universitaria contra el Gobierno de Javier Milei
Nacionales · 4 min

Un rector confesó reuniones con Kicillof previo a la marcha universitaria anti Milei

Por Redacción Pampa Liberal

Jorge Calzoni reconoció contactos previos con sectores opositores y aseguró que “la marcha siempre es política".

Rector universitario confesó reuniones con Kicillof antes de la marcha anti-Milei

El rector de la Universidad Nacional de Avellaneda, Jorge Calzoni, reconoció públicamente que mantuvo reuniones previas con sectores opositores antes de la última marcha universitaria contra el Gobierno de Javier Milei, dejando expuesto el trasfondo político de una movilización presentada durante días como un reclamo puramente educativo.

Calzoni, máxima autoridad de la UNDAV, admitió en declaraciones a Radio El Observador 107.9 que hubo encuentros con distintos espacios que iban a acompañar la protesta, entre ellos el gobernador bonaerense Axel Kicillof. “Estuvimos en la semana pasada con varios sectores que nos convocaron porque iban a acompañar la marcha”, afirmó el rector.

La confesión resulta clave porque confirma lo que el Gobierno y distintos sectores críticos del sistema universitario venían señalando: detrás del reclamo por el financiamiento de las universidades hubo una fuerte articulación con estructuras partidarias, sindicales y opositoras al oficialismo nacional.

Lejos de despegarse de esa lectura, Calzoni incluso defendió la presencia de sectores políticos en la movilización. “En la marcha había carteles de todo tipo, de sectores de izquierda, del peronismo, hubo sectores de otros partidos. La marcha siempre es política, no me preocupa”, sostuvo.

El dato no es menor. La marcha universitaria fue presentada públicamente como una expresión espontánea de estudiantes, docentes y autoridades académicas en defensa de la educación pública. Sin embargo, la admisión del rector de la Universidad Nacional de Avellaneda refuerza la idea de que la protesta también funcionó como una plataforma política contra Milei, con participación activa de dirigentes opositores.

La presencia de Kicillof tampoco fue casual. Días antes de la movilización, el gobernador bonaerense había recibido a autoridades de universidades nacionales en la Casa de Gobierno provincial y confirmó su acompañamiento a la marcha. Según medios bonaerenses, el encuentro se realizó en La Plata y contó con autoridades universitarias de distintas casas de estudio, en la previa de la cuarta Marcha Federal Universitaria.

Durante la movilización, Kicillof volvió a apuntar directamente contra Milei y acusó al Gobierno nacional de atacar a la universidad pública. Además, participó de la protesta junto a funcionarios, intendentes, legisladores y representantes de sectores universitarios, científicos y tecnológicos.

El problema no es que una marcha tenga contenido político. Toda protesta pública, especialmente cuando interpela al Gobierno nacional, tiene inevitablemente una dimensión política. El problema es venderla como un reclamo neutral, técnico o exclusivamente académico mientras se coordinan reuniones previas con referentes opositores y se convoca desde estructuras partidarias.

La universidad pública merece una discusión seria sobre financiamiento, eficiencia, auditorías, prioridades y transparencia. Pero esa discusión se degrada cuando las autoridades universitarias actúan como actores políticos mientras pretenden conservar una supuesta neutralidad institucional.

La confesión de Calzoni vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿la marcha fue únicamente una defensa de la educación pública o también una herramienta de desgaste contra el Gobierno nacional?

La respuesta parece cada vez más evidente.

Cuando un rector reconoce reuniones previas con Kicillof, valida la presencia de sectores partidarios y afirma que “la marcha siempre es política”, el relato de la protesta espontánea pierde fuerza.

Lo que queda expuesto es un sistema universitario cada vez más atravesado por intereses partidarios, donde algunos dirigentes académicos parecen más preocupados por confrontar con Milei que por explicar con claridad cómo se administran los recursos públicos.

En un país que exige esfuerzo fiscal a millones de argentinos, las universidades no pueden quedar al margen de la rendición de cuentas. Defender la educación pública no significa blindar estructuras políticas ni justificar cualquier manejo bajo la bandera de la autonomía.

La marcha universitaria pudo haber tenido estudiantes genuinamente preocupados, docentes con reclamos reales y familias que valoran la educación. Pero también tuvo una conducción política cada vez menos disimulada.

Y ahora fue un propio rector, el de la Universidad Nacional de Avellaneda, quien terminó admitiendo lo que muchos querían negar: la protesta contra Milei no fue solo universitaria. También fue política.

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