72 horas sin aulas en la UNLPam: el paro de ADU lo pagan los alumnos
La Asociación de Docentes Universitarios de La Pampa paró 72 horas por una directiva votada en un plenario de CONADU Histórica, en Buenos Aires. El reclamo salarial es real, pero quien se queda sin clases esta semana es el estudiante de la UNLPam, mientras el conflicto de fondo se discute en un juzgado federal porteño.
Si cursás en la UNLPam esta semana, ya lo sabés: no hay clases. Ni hoy, ni mañana, ni pasado.
La Asociación de Docentes Universitarios de La Pampa (ADU) resolvió un paro total de actividades por 72 horas. La decisión no nació en Santa Rosa ni en General Pico. Nació en un plenario de CONADU Histórica, la central gremial nacional, en Buenos Aires.
Es decir: alguien vota una medida en la Capital Federal y acá, en La Pampa, se traduce en pupitres vacíos.
El esquema es este: plenario de CONADU Histórica en Buenos Aires → ADU adhiere en La Pampa → tres días sin aulas en cada sede de la universidad.
El reclamo de fondo existe y es legítimo: los docentes universitarios piden una actualización salarial. Acá no vamos a discutir si tienen o no motivos para reclamar. Vamos a discutir a quién le pasan la factura.
Según el comunicado de ADU, citado por Diario Textual, el cuadro es el siguiente:
- El Gobierno nacional lleva “más de 330 días de incumplimiento” de la Ley de Financiamiento Universitario (27.795), sancionada el 2 de octubre de 2025.
- Una medida cautelar obliga a aplicar de inmediato los artículos 5 y 6 de esa ley, referidos a salarios y becas.
- El 21 de septiembre, el juez del Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal N° 11, Martín Cormick, intimó al Gobierno nacional a cumplir la cautelar en un plazo de cinco días.
- Ese plazo, según el propio gremio, se cumplía exactamente hoy, 30 de septiembre: el mismo día del paro.
Ahí conviene frenar un segundo.
Del 21 al 30 de septiembre no pasaron cinco días. Pasaron nueve. La cuenta que hace ADU en su comunicado no cierra a simple vista, y la nota original tampoco lo explica. No vamos a dar por sentado que el Gobierno nacional esté en desacato de un fallo judicial, ni a validar sin más ese cálculo de plazos: eso queda pendiente de que alguien lo aclare con el expediente en la mano.
Lo que sí es un hecho verificable es otra cosa: ADU decidió parar tres días antes de saber si el Gobierno cumple o no con la intimación de Cormick. El paro no espera el desenlace judicial. Lo da por descontado.
La pregunta de quién responde por esos tres días sin clases tiene, en realidad, dos respuestas distintas.
El Poder Ejecutivo nacional tiene, según surge de la intimación judicial, una cautelar que debía cumplir y todavía no hay un fallo firme que diga si lo hizo, si no lo hizo o en qué medida. Eso se resuelve en un tribunal federal, no en una asamblea gremial pampeana.
ADU, como gremio local, sí tenía margen para decidir cómo y cuándo sumarse a una directiva votada en otra provincia. Eligió el paro total antes que cualquier otra herramienta.
No todos los docentes de la UNLPam están necesariamente de acuerdo con frenar tres días seguidos de clases. Es la organización gremial la que vota la medida, no cada profesor en particular, y no toda la docencia universitaria pampeana comparte el mismo diagnóstico sobre cómo pelear un reclamo salarial.
Mientras tanto, pierde el que no tiene plenario ni comunicado: el estudiante de la UNLPam. El que viaja desde General Pico para cursar en Santa Rosa, paga el alquiler con lo que le manda la familia y ya venía de perder clases en paros anteriores, en pleno segundo cuatrimestre.
Porque esto tampoco es la primera vez. En Pampa Liberal ya contamos cómo arrancó el paro de una semana de la docencia universitaria hace apenas unos meses. El ausentismo gremial en las aulas universitarias viene repitiéndose más seguido de lo que cualquier estudiante quisiera.
Tanto, que el propio Ministerio de Capital Humano tuvo que salir a pedirles explicaciones a las universidades. Capital Humano las intimó a explicar cómo van a recuperar las clases perdidas por paros anteriores a este.
El problema de fondo va más allá de este paro puntual. Cuando el calendario de la universidad pública lo termina manejando más la asamblea gremial que la grilla académica, el que fracasa en silencio es el sistema educativo, no un funcionario de turno.
ADU le debe al estudiante de la UNLPam algo más que un comunicado con una cuenta que no cierra. ¿Cuántas clases va a recuperar y en qué fechas? ¿Alguien, en ese plenario de Buenos Aires, pensó en el pibe que cursa en La Pampa antes de levantar la mano?
El reclamo salarial docente puede ser justo. Cortar la universidad tres días, atado a un plazo judicial que el propio gremio no explica bien, es otra cosa.
El que paga esa cuenta, otra vez, es el que menos tiene que ver con lo que se vota en Buenos Aires.
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