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Reunión de comisión en el Concejo Deliberante de Santa Rosa: un hombre habla por micrófono junto a papeles, termo y mate
La Pampa · 3 min

Taxis en Santa Rosa: el Concejo revisa tarifas, cupos y más controles para trabajar

Por Redacción Pampa Liberal

El Concejo Deliberante avanza con una reforma integral de la ordenanza de taxis. Licencias, tarifas, antigüedad de los autos, requisitos y sanciones integran un amplio menú de controles municipales que definirá bajo qué condiciones podrán trabajar choferes y licenciatarios.

El Concejo Deliberante de Santa Rosa avanza con una reforma integral de la ordenanza de taxis que puede modificar buena parte de las condiciones para trabajar en el sector. No se discute un retoque aislado: están bajo revisión las licencias, las tarifas, los vehículos, las paradas y las sanciones.

La Comisión Administrativa y Reglamentaciones continuó el miércoles el tratamiento del proyecto. Ediles de los distintos bloques analizaron las observaciones presentadas por representantes del sector con el objetivo de redactar una norma actualizada.

El temario incluyó los requisitos para licenciatarios y choferes, los límites a la antigüedad del parque automotor, las reglas para las centrales y las paradas exclusivas, el régimen de faltas y el esquema tarifario.

También se examinaron los topes de licencias que podrá tener una persona, los porcentajes reservados para grupos específicos en los sorteos públicos y la regulación de los remises dentro del ejido urbano.

La amplitud de la reforma importa. Cada requisito puede convertirse en una condición de acceso o en un costo para quien trabaja; cada tope limita la cantidad de licencias que puede concentrar un titular; y cada reserva en un sorteo determina quién tendrá mayores posibilidades de ingresar a la actividad.

Eso no vuelve innecesaria toda regulación, pero obliga al Concejo a justificar cada límite. Ordenar el servicio no debería significar sumar controles por costumbre ni tratar al trabajador como si necesitara una carrera de obstáculos municipales antes de encender el auto.

La discusión también afecta a los usuarios. La antigüedad permitida para las unidades, el esquema de tarifas y las reglas sobre paradas inciden en la disponibilidad, el precio y las condiciones del servicio. Una ordenanza puede mejorar ese funcionamiento o volverlo más rígido; la diferencia estará en el contenido que finalmente aprueben los concejales.

Por ahora, el material no informa cuáles serán los límites definitivos, qué porcentajes se reservarán en los sorteos ni cómo quedarán regulados los remises. Esos puntos continúan bajo análisis y no corresponde presentar el temario como una decisión ya tomada.

Tampoco hay base para afirmar que el intendente decidió sostener cobros a los taxistas o comenzar a cobrarles a las aplicaciones de transporte: la información disponible no menciona Uber, tasas ni cánones. La crítica concreta es otra y alcanza: el poder municipal está revisando de una sola vez un extenso conjunto de reglas que condicionan el acceso y la permanencia en la actividad.

El Concejo tiene ahora la responsabilidad política de explicar para qué sirve cada restricción y evitar que la actualización termine siendo apenas una ordenanza más gruesa. Modernizar no es acumular permisos: es conservar únicamente las reglas que mejoren el servicio y puedan justificarse frente a quienes trabajan y viajan.

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