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Investigación sobre vínculos entre el poder político de Río Negro y negocios cuestionados
La Pampa · 3 min

Sospechas de corrupción: vínculos cruzados entre el PJ de Rio Negro y ‘Fred’ Machado

Por Redacción Pampa Liberal

La relación entre el gobernador Alberto Weretilneck y el empresario Fred Machado destapa concesiones mineras y beneficios económicos para su entorno familiar en Río Negro.

En Río Negro, la alianza oscura entre el poder político y los negocios estatales se muestra en toda su crudeza con los vínculos que unen al Partido Justicialista local y a Fred Machado, un empresario ligado a la corrupción y al narcotráfico. La historia que rodea al gobernador Alberto Weretilneck es un claro ejemplo de cómo el estatismo propicia privilegios indebidos, fomenta negocios turbios y mina la confianza en las instituciones públicas.

En 2019, Weretilneck recibió a Machado en la gobernación, un gesto aparentemente anodino pero que tuvo consecuencias directas: poco después, ordenó desmantelar unas veinte tomas en una zona clave para un emprendimiento minero que explota arenas silíceas para el fracking de Vaca Muerta. Ese negocio no sólo generó concesiones exclusivas para la firma vinculada a Machado y su primo Claudio Ciccarelli, sino que implicó la intervención de familiares directos del gobernador para facilitar trámites y resoluciones administrativas. La esposa de Weretilneck, Andrea Confini, quien hoy gana miles de dólares en el directorio de YPF promovido por el gobierno de Javier Milei, fue pieza clave para garantizar esos negocios.

Esta red de complicidades revela un entramado donde se cruzan intereses políticos, empresariales y hasta supuestas afinidades ideológicas con sectores que se autodenominan liberales. Sin embargo, detrás de la fachada de “libertarios” hay personajes como Facundo López, jefe de la Legislatura y candidato a senador, o Damián Torres, apoderado de La Libertad Avanza y hombre cercano a Machado y Weretilneck, que surgen como piezas de un juego clientelista y poco transparente. Lo que debería ser una propuesta clara de libertad individual y mercado abierto termina siendo una maraña confusa que colabora con las prácticas del viejo estatismo.

La comparación entre la libertad genuina y esta farsa estatista no puede ser más evidente. Mientras los liberales auténticos propugnan la limitación del poder del Estado, la transparencia y la defensa de la propiedad privada sin privilegios, la realidad en Río Negro es la historia de funcionarios que usan el aparato público para beneficiar amigos y familiares, facilitando negocios opacos y hasta ligas con actividades ilegales como el narcotráfico. Esta corrupción clientelista no solo arruina la economía, sino que mina las bases de la democracia.

El desafío para los argentinos y pampeanos que defendemos el liberalismo clásico es claro: denunciar este tipo de intrigas que solo prosperan gracias a la intervención excesiva del Estado, y promover un modelo donde la competencia, la meritocracia y la ley sean las reglas de juego. Solo así podremos construir una Patagonia y un país alejados de la opacidad y el privilegio, donde la libertad individual sea el verdadero motor del progreso.

En definitiva, la historia del PJ de Río Negro y Fred Machado es una advertencia viva de los riesgos del estatismo: permanente concentración de poder, corrupción enquistada y negocios a espaldas de la sociedad. Los liberales no podemos resignarnos a esa realidad, sino que debemos redoblar el esfuerzo por difundir un mensaje de gobierno limitado, mercados abiertos y ética pública, para que casos como este queden en el pasado y la verdadera libertad avance en cada rincón de la Argentina.

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