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Arreo de ganado en una zona rural de La Pampa sin caminos ni agua
La Pampa · 2 min

Santa Isabel sin caminos ni agua: el campo pampeano que el estatismo dejó atrás

Por Redacción Pampa Liberal

En el oeste pampeano, donde la producción ganadera lucha por sobrevivir, un productor de Santa Isabel expuso una realidad que ya no se puede ocultar. José Coronel tuvo que arrear a pie más de 60 vacas durante 10 kilómetros porque no hay caminos rurales ni acueductos que permitan un traslado digno. Las vacas venían del Paso de Los Algarrobos, en el departamento Chalileo, una zona castigada por la falta de agua y por el abandono sistemático de quienes deberían garantizar condiciones mínimas para producir. “Gracias a Dios tengo agua en mi campo, pero no tengo caminos por culpa de las promesas políticas incumplidas”, denunció Coronel. Dos animales murieron en el intento. “¿Quién las pierde? El productor”, sentenció.

La situación no es nueva. A lo largo de la costa del río Salado, miles de hectáreas permanecen improductivas por falta de infraestructura básica. Coronel lo dijo sin rodeos: “Nunca hicieron nada por los productores del río Salado”. El problema no es el pasto, sino la imposibilidad de abastecer agua en campos que podrían sostener cientos de animales. La producción está, el esfuerzo está, pero el Estado no.

Mientras tanto, los gobiernos provinciales y municipales gastan millones en estructuras que no resuelven nada. La Pampa ha optado por engordar la burocracia en lugar de invertir en caminos, acueductos y conectividad. El exintendente de Puelches, Enrique Tomas, respaldó el reclamo y recordó que lleva años impulsando una red de acueductos sin respuesta. “Mil veces lo manifesté. Mil veces cayó en oídos sordos o promesas incumplidas”, afirmó. Y fue más allá: “El oeste pampeano no se volvió desierto por obra de la naturaleza, sino por la mano egoísta e irresponsable del humano”.

El verdadero federalismo no se mide en ATN para intendentes amigos, sino en obras concretas que transformen la vida de quienes trabajan la tierra. La Argentina que viene necesita dejar de mirar hacia el escritorio y empezar a construir en el terreno. Allí donde el esfuerzo existe, el Estado debe estar para acompañar, no para estorbar.

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