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Vivienda social en La Pampa, en el centro del debate político por su financiamiento
La Pampa · 3 min

Ravier dijo la verdad: en La Pampa se regalaron casas con la plata que hoy les falta a los jubilados y se ofenden

Por Redacción Pampa Liberal

El candidato libertario Adrián Ravier aseguró que las viviendas sociales de La Pampa se pagan con recursos de ANSES que hoy faltan a los jubilados, lo que generó el repudio de funcionarias y legisladores peronistas.

Al tocar un nervio sensible, Adrián Ravier soltó una verdad incómoda para el poder político de La Pampa: las casas “regaladas” bajo el paraguas del Estado no sólo suenan a regalo populista, sino que se pagan con recursos que hoy faltan en el bolsillo de nuestros jubilados. La rápida, airada y desesperada reacción de funcionarias y diputados peronistas revela el miedo a que se destroce el relato oficial, ese que confunde subsidios estatales y clientelismo con justicia social.

Ravier no inventa al afirmar que en La Pampa las viviendas sociales se adjudican muchas veces con una mirada que favorece al militante de turno, una práctica que no es nueva ni exclusiva de esta gestión, sino parte de un modelo asistencialista que ha secuestrado la dignidad individual y el principio del esfuerzo. Es cierto que los beneficiarios pagan cuotas, pero el candidato libertario tiene razón al señalar que esas cuotas distan mucho de cubrir el costo real de esas casas. Ese déficit no es un misterio ni un acto de generosidad del Estado: se financia con el dinero de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), la caja común en la que se depositan los aportes y contribuciones destinados a los jubilados.

Y aquí está el meollo de la cuestión: el programa Procrear, abandonado hoy y cuya gestión fue interrumpida infantilmente por el gobierno nacional actual, fue financiado con fondos previsionales. Esto significa que saltearon el federalismo fiscal y el principio de eficiencia para usar recursos ajenos, afectando el derecho de los jubilados a una pensión digna. Es decir, ante la necesidad real de vivienda y crédito, la respuesta oficial fue construir un clientelismo electoral disfrazado de política social, ensanchando el rol del Estado en la economía y aumentando la dependencia ciudadana de un sistema que no promueve la libertad ni la autonomía.

Es contundente que el libre mercado y el acceso al crédito hipotecario a largo plazo y con tasas razonables son las verdaderas herramientas para que una persona humilde pueda acceder a la casa propia. Nada que ver con sortear la lotería estatal para “ganar” una vivienda que luego pagará a medias con dinero que no es suyo. La Justicia Social verdadera no es regalar o paternalismo barato, sino promover condiciones para que cada persona trabaje, ahorre y acceda a bienes de manera voluntaria y responsable. Eso fortalece la libertad individual y respetar la propiedad privada, pilares del liberalismo clásico.

La reacción de los defensores del Estado clientelar en La Pampa, con ironías y acusaciones, termina por dejar en evidencia su nerviosismo. No quieren admitir que con las migajas que “regalan” no se construye dignidad, solo dependencia. Y que la clave está en recuperar una moneda sana, estabilidad macroeconómica y mercados libres donde el crédito hipotecario vuelva a florecer, no en maquillaje electoral o en cuentas que no cierran.

En definitiva, lo que plantea Ravier es un llamado a dejar de lado el populismo insostenible y apostar por un cambio profundo en La Pampa. Un cambio donde la libertad económica y la responsabilidad individual sean el motor del progreso. Donde la solución no pase por regalos estatales mediocres, sino por oportunidades genuinas. Allí radica la esperanza de una provincia que deje atrás la resignación y recupere la dignidad de creer en el mérito propio, no en la dádiva ajena. En esas condiciones, realmente todos podremos aspirar a la casa propia sin hipotecar el futuro de los jubilados ni perpetuar clientelismos decadentes.

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