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Fernando Rambaldi, intendente de La Calera, durante una actividad oficial
Nacionales · 3 min

¿Quién es Fernando Rambaldi? El intendente libertario que está transformando La Calera a puro libre mercado

Por Redacción Pampa Liberal

El intendente de La Calera, en Córdoba, redujo la carga impositiva sobre actividades productivas y agilizó trámites para atraer inversión privada, generando un notable dinamismo comercial en la ciudad.

En un país donde muchos intendentes todavía sueñan con sumar más tasas, más empleados y más subsidios como si fueran cromos de colección, Fernando Rambaldi decidió hacer algo que para la política tradicional es casi un sacrilegio: gobernar con ideas liberales.
Sí, existe. Y está en Córdoba.

El intendente de La Calera entendió algo básico que una buena parte del arco político lleva décadas negando: cuando dejás de asfixiar a quienes producen, la ciudad crece. No hace falta inventar un “Plan Estratégico de Inclusión Comunitaria Tridimensional”; basta con bajar impuestos, liberar al privado y dejar que la gente haga lo que mejor sabe hacer: trabajar, invertir y prosperar.

Mientras algunos intendentes siguen convencidos de que los comercios se multiplican por decreto y que la riqueza se genera en un Excel municipal, Rambaldi fue directo al hueso. Presentó un plan para reducir la carga impositiva sobre actividades productivas, regularizar pequeños comercios y dinamizar la inversión privada.
Resultado: La Calera empezó a moverse.
No por magia.
Por libertad.

Y eso no es todo. Lejos del clásico municipio donde las oficinas parecen museos del polvo y los trámites envejecen mejor que los vinos, Rambaldi llevó su ciudad a estándares internacionales: obtuvo la ISO 9001 en calidad de gestión y, como si fuera poco, la ISO 37001 antisoborno. Sí, antisoborno. Esa palabra que a más de un político le genera urticaria.

Ahora va por la certificación 37301, la de compliance, un sello que dice básicamente: “acá no se hacen las cosas a lo criollo; acá se cumplen reglas”.
En Argentina, eso es casi una revolución cultural.

No sorprende que haya sido recibido en diferentes ministerios nacionales para compartir su experiencia. Y él lo dice sin rodeos, con la simpleza de quien no necesita disfrazar su modelo bajo eufemismos tecnocráticos: “Vinimos a contar cómo eliminamos impuestos para dejar de tener de socio bobo al Estado y permitir que la gente produzca libremente”.

En paralelo, Rambaldi también recuperó el Parque Automotor municipal después de 20 años, hizo auditorías, generó vínculos con organismos internacionales y ya proyecta una ciudad ordenada, eficiente y en sintonía con el crecimiento que vive Argentina.

Mientras algunos caciques provinciales siguen repitiendo mantras como “Estado presente” o “más recursos para asistir”, Rambaldi demuestra que hay otro camino: Estado eficiente y pequeño, sector privado grande y dinámico.

En otras palabras:
El modelo Milei, pero en versión municipal.
Y funcionando.

Al final del día, la pregunta es simple:
¿Fernando Rambaldi es una excepción?
¿O es el primer eslabón de una nueva generación de dirigentes que entendió que el país no se salva con más Estado, sino con más libertad?

Si la política argentina tuviera un poco de sentido común, tomaría nota.
Porque La Calera no necesitó un milagro ni un subsidio del tamaño de Córdoba: necesitó que un intendente se animara a soltar el manual del estatismo y abrazar el libre mercado, aunque fuera políticamente incorrecto.

Y lo más interesante es esto:
Cuando un municipio en Argentina crece gracias a la libertad, ya no es una utopía.
Es un ejemplo.

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