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Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, en una conferencia de prensa (imagen de archivo)
Nacionales · 6 min

Menos planta, menos impuestos: el Gobierno habilita 20.000 retiros voluntarios

Por Redacción Pampa Liberal

El Decreto 1203/2026 creó un régimen de retiro voluntario en la Administración Pública Nacional: la adhesión es optativa, se paga una compensación económica y el cargo de cada agente que se va se elimina del presupuesto, así que el puesto no queda vacante esperando a otro. Según explicó el ministro Federico Sturzenegger, el que cobra no puede volver a la administración pública o tiene que devolver el dinero. El monto de la compensación y el ahorro fiscal no se conocen publicados.

El Gobierno nacional oficializó un régimen de retiro voluntario para trabajadores de la Administración Pública Nacional. Quedó establecido por el Decreto 1203/2026, publicado en el Boletín Oficial el lunes 19 de octubre de 2026, con las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete de Ministros, Diego Santilli, y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Según el propio ministro, alrededor de 20.000 trabajadores están en condiciones de adherir. Esa es la cifra de los que pueden hacerlo: todavía no se conocen adhesiones por esta vía.

El programa está destinado al personal de planta permanente de la Administración Pública Nacional centralizada comprendido en la Ley 25.164, el marco que regula el empleo público nacional, y a los trabajadores con contratos por tiempo indeterminado alcanzados por la Ley de Contrato de Trabajo. Son los dos grupos con vínculo estable con el Estado.

La adhesión es voluntaria y da derecho a una compensación económica en las condiciones que fija la norma. Cuánto se paga y cómo se calcula es, por ahora, la parte que falta: no se conocen publicados ni el monto ni la fórmula. Para medir qué es lo que falta alcanza con mirar un régimen anterior de esta misma gestión: en el retiro voluntario de la ANSES, en marzo de este año, la resolución fijaba la cuenta completa —el 90% de un haber bruto mensual por cada año de antigüedad, con un tope de 24 haberes y pago en una sola cuota hasta 80 millones de pesos—. Ese nivel de detalle todavía no está a la vista en el decreto, y no permite anticipar cuánto pagará este régimen: el 1203/2026 abre la puerta, pero el precio de salir no se conoce.

El punto que diferencia este esquema de un recambio de personal es presupuestario. El decreto contempla la eliminación de los cargos presupuestarios correspondientes a quienes adhieran: el puesto no queda vacante y financiado esperando a otro ocupante, desaparece de la planilla. Es la diferencia entre una baja estructural y un hueco que alguien vuelve a llenar seis meses después.

La segunda condición, tal como la explicó el ministro, apunta al mismo lugar. «Para evitar una puerta giratoria quienes participen no pueden volver a la administración (o deben devolver el dinero previamente)», escribió Sturzenegger en su cuenta de X al presentar la medida. Dicho de otro modo, siempre según su explicación: el que cobra la compensación no puede reingresar al Estado, y si quiere volver tiene que devolver antes lo que recibió. Es el alcance que le dio el ministro a la cláusula.

La implementación queda a cargo de la Secretaría de Transformación del Estado y Función Pública, designada autoridad de aplicación del programa. Es el organismo que define cómo se tramita cada adhesión y el que puede prorrogar el plazo de adhesión una única vez y por hasta 30 días corridos.

El objetivo oficial lo resumió el ministro en el mismo mensaje: «Seguimos buscando maneras de reducir el gasto público para seguir bajando impuestos». La frase ordena el sentido de la medida dentro del plan del Ejecutivo: el retiro voluntario no se presenta como una reforma administrativa en abstracto, sino como una pieza de la estrategia fiscal.

No es la primera herramienta de este tipo en esta gestión. En diciembre de 2025 contamos el régimen de retiros voluntarios en Radio y Televisión Argentina, que apuntaba a reducir alrededor de 500 puestos en los medios estatales. Y en marzo de 2026 la ANSES abrió el suyo, el Plan de Retiros de Voluntad Recíproca de la Resolución 68/2026, apoyado en el artículo 241 de la Ley de Contrato de Trabajo y con una ventana de adhesión que cerró el 5 de abril de 2026. Lo nuevo del decreto es la escala y el hecho de que el instrumento se extienda al conjunto de la administración centralizada.

El movimiento se inscribe en una reducción que ya tiene números propios. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la planta de la Administración Pública Nacional, empresas y sociedades del Estado pasó de 341.465 puestos registrados a fines de 2023 a 269.025 en el último dato disponible a comienzos de octubre de 2026, sin que se precise a qué mes corresponde ese registro: 72.440 empleos públicos menos desde que Milei asumió la Presidencia. Ese recorte se produjo sin un régimen general de retiros; el decreto agrega ahora una vía ordenada y voluntaria.

Lo que la norma todavía no pone sobre la mesa es la cuenta. No se conocen publicados el monto ni la fórmula de la compensación, el ahorro fiscal estimado, la fecha desde la que se puede adherir ni el detalle de qué organismos quedan comprendidos y cuáles afuera. Sin esos datos, los 20.000 son un universo de personas habilitadas a irse, no un resultado alcanzado.

El sentido de fondo de la medida es el correcto, y conviene decirlo con la cuenta en la mano: el contribuyente paga hoy, una sola vez, para dejar de pagar para siempre un sueldo, sus cargas sociales y el pasivo que arrastra cada cargo. Si vivís en La Pampa de tu trabajo o de tu factura, ese es el único camino por el que la promesa de bajar impuestos deja de ser una consigna: no hay baja de impuestos sostenible sin baja de gasto. Y la cláusula que impide volver es la parte más importante de la letra chica, porque es la que evita que el retiro voluntario termine siendo un adelanto de sueldo financiado con plata ajena.

La salvedad también es una cuenta, y es la que habrá que mirar. El régimen rinde si el cargo efectivamente se borra del presupuesto y si lo que el Estado paga por las salidas es menor que lo que deja de pagar en sueldos: eso es lo que el decreto promete y lo que recién podrá medirse cuando se conozcan el monto de la compensación y la cantidad de adhesiones. Hasta entonces hay una herramienta bien diseñada y una promesa pendiente de verificación. Porque veinte mil puertas de salida no bajan por sí solas ningún impuesto: lo que baja impuestos es que esas puertas no se vuelvan a abrir para entrar.

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