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Transporte de mercaderías por carretera, un símbolo del costo logístico en Argentina
La Pampa · 3 min

Flete argentino: un 30% más caro que Brasil por culpa del infierno fiscal

Por Redacción Pampa Liberal

El reciente informe que muestra que el costo del flete en Argentina es un 30% más caro que en Brasil prende una luz roja sobre lo que sucede en nuestra economía: el infierno fiscal al que el Estado condena a productores y comerciantes. Mientras que países vecinos como Brasil logran costos logísticos más accesibles y competitivos, la presión impositiva y la maraña burocrática en Argentina actúan como una pesada losa que encarece el transporte de mercaderías y desincentiva la actividad económica.

Este dato no es una casualidad, sino la consecuencia directa de un sistema tributario anacrónico y asfixiante, donde gravar con tasas desmedidas y tributos superpuestos a los insumos, el combustible y los servicios logísticos termina por trasladar ese costo extra a los precios finales y a la inviabilidad de las PyMEs que tratan de insertarse en el mercado. Por más que haya vocaciones políticas liberales, como la que expresa Javier Milei en su intención de desregular y aliviar cargas impositivas, muchas provincias mantienen una política fiscal recargada que estrangula al sector privado y perpetúa la ineficiencia estatal.

Mientras el mundo avanza hacia economías más abiertas y flexibles, donde la eficiencia y la innovación son los motores de desarrollo, Argentina sigue atrapada en un modelo oneroso que, en nombre de un falso “bien común” burocratizado, castiga a quien produce y comercia con impuestos absurdos y rigideces. Esta carga tributaria no solo afecta al sector del transporte, sino que erosiona la competitividad del país en su conjunto, espanta inversiones y reduce la generación de empleo genuino.

El contraste con Brasil es revelador: un vecino que, si bien tiene sus problemas, apuesta más a la competencia, la libertad económica y a un Estado limitado que no ahoga a sus sectores productivos. En Argentina, mientras tanto, el camino parece ser revertir esta lógica regresiva, privilegiando políticas fiscales racionales, simplificación impositiva y un verdadero federalismo fiscal que aliviane la presión sobre las provincias y libere al comercio y la industria.

Abrir la puerta a la libertad económica no es solo una consigna, es la condición indispensable para que el país deje de perder competitividad y se inserte de manera efectiva y eficiente en el desarrollo mundial. El sector del flete, tan vital para la cadena productiva, es un termómetro claro de qué tan lejos estamos o cerca estamos de ese objetivo. Si queremos crecer y prosperar, el Estado debe dejar de ser un obstáculo y pasar a ser un facilitador, brindando un marco impositivo simple, previsible y moderado que aliente el esfuerzo privado en lugar de castigarlo sin razón. Solo así Argentina tendrá chances reales de escapar del infierno fiscal que hoy incluso encarece hasta el flete.

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