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Javier Milei presenta el presupuesto ante el Congreso de la Nación
La Pampa · 2 min

Emergencia en discapacidad: la política del gesto fácil vs. la urgencia real

Por Redacción Pampa Liberal

La Cámara de Diputados votó este miércoles en contra del veto presidencial a la ley que declara la emergencia en materia de discapacidad. Con una mayoría de 180 votos a favor, los legisladores revirtieron la decisión de Javier Milei y ahora el futuro de la norma queda en manos del Senado. Mientras tanto, las redes sociales, los medios y algunos políticos celebraron la medida con un tono emotivo y cargado de gestos simbólicos. Pero detrás del aplauso fácil, ¿se esconde una verdadera solución?

Desde la mirada liberal, este no es un debate sobre la importancia o no de acompañar a las personas con discapacidad. Es un debate sobre cómo el Estado argentino administra los recursos, cómo prioriza el gasto y qué tan honesto es cuando promete “estar presente”. Porque lo cierto es que la emergencia en discapacidad ya existe hace años, y no por falta de leyes, sino por exceso de burocracia, corrupción y clientelismo. El problema nunca fue Milei. El problema fue —y sigue siendo— un sistema estatal ineficiente que hace promesas con dinero que no tiene.

La reacción de Diputados representa lo que podríamos llamar la política del gesto fácil: aprobar una ley sin plan de financiamiento real, sin auditar cómo se usan los fondos existentes, y sin asumir la responsabilidad de administrar con seriedad. Se apela a la emoción, al caso conocido, al famoso con un hijo con discapacidad. Y claro que esos casos conmueven. Pero… ¿qué pasa con los chicos del Chaco que comen de la basura? ¿Quién levanta la voz por ellos? ¿Qué lobby los representa?

El Estado argentino ha abandonado a millones. No por falta de leyes, sino por una estructura viciada de intereses, sindicatos, intermediarios y acomodos políticos. Cada emergencia declarada por el Congreso es, en realidad, una confesión: el Estado no sirve para lo que dice servir. Pero en vez de reformarlo, los políticos lo agrandan.

Mientras se aprueban más y más leyes sin respaldo, el trabajador que madruga, que paga impuestos, que no llega a fin de mes, queda atrapado entre el relato y la realidad. A él nadie le declara la emergencia. Nadie le devuelve nada.

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