El PJ se devora a sí mismo en La Adela: internas, chicanas y parálisis
El intendente Federico Moro y los concejales del bloque peronista FreJuPa protagonizan un cruce de acusaciones que deja en evidencia el abandono de servicios como la pileta climatizada del pueblo.
En La Adela, un pequeño pueblo pampeano, asistimos a una manifestación a escala local del conocido y lamentable fenómeno del peronismo: la incapacidad de gobernar más allá de sus internas y la permanente chicana política. El reciente choque entre el intendente Federico Moro y los concejales del bloque peronista FreJuPa desnuda un patrón que, lejos de ser excepcional, es la regla dentro de la estructura partidaria del justicialismo y sus ramificaciones provinciales.
Lo que debería ser una gestión honesta, transparente y orientada a resolver problemas concretos se convierte en un espectáculo de reproches, conflictos burocráticos y promesas incumplidas. Los ediles peronistas, en lugar de presentar propuestas constructivas, se atrincheran en la denuncia constante sin aportar soluciones, mientras Moro responde con críticas descalificadoras y evasivas que recuerdan más a un patrón de estancia que a un funcionario público. En vez de colaboración, gobiernan la confrontación.
El caso de la pileta climatizada — con una lona de cobertura deteriorada y cerrada poco después de su reinauguración — es un símbolo claro de la decadencia y abandono que aqueja a esta gestión. Mientras se argumenta la necesidad de una inversión millonaria para reparar la lona, no se presentan presupuestos ni documentación transparente. La mezcla de fondos públicos provinciales y aportes privados sin registros claros es evidencia de un modelo estructural que prioriza el manejo discrecional por sobre la eficiencia y la rendición de cuentas.
Este estilo de gestión peronista, con una estructura obsoleta donde prima el clientelismo, la supervivencia política y el control partidario antes que el bienestar ciudadano, es el gran obstáculo para el desarrollo de La Adela y tantas otras localidades. El peronismo, obsesionado con conservar el poder a toda costa y empeñado en utilizar al Estado como herramienta electoral y patrimonial, ha demostrado una y otra vez que no está a la altura de los desafíos reales de la administración pública moderna ni de las necesidades de sus ciudadanos.
Como defensores de la libertad individual, el libre mercado y un Estado eficiente, debemos exigir que el poder local se ponga al servicio de la comunidad, promoviendo la transparencia, la responsabilidad fiscal y un verdadero federalismo donde cada municipio tenga autonomía sin quedar a merced de intrigas partidarias. Solo así La Adela podrá dejar atrás décadas de parálisis política y empezar a avanzar hacia un futuro con mayor prosperidad, administración profesional y respeto por la propiedad pública.
El modelo peronista en miniatura que se repite en La Adela es una alerta para toda La Pampa: mientras las internas y chicanas sigan dominando el escenario, la gestión seguirá siendo una pérdida de tiempo y recursos, y los ciudadanos los grandes perjudicados. Por eso, es hora de apostar sin miedo al cambio, a la competencia política verdadera y a un municipio donde la prioridad sea el servicio público, no la conservación de privilegios. La libertad y la eficiencia esperan que en cada pueblo se imponga el sentido común sobre el estatismo clientelar.
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