Cuando el poder vale más que las ideas: el caso que desnuda la incoherencia política en La Pampa
El bloque PRO-MID, que prometía ser una síntesis entre la renovación peronista y la impronta liberal del PRO, enfrenta su primera gran fractura política. La licitación del área hidrocarburífera El Medanito, lejos de ser un trámite técnico, se convirtió en el detonante de una interna que expone las fisuras profundas del sistema político pampeano. Cuatro legisladores del bloque —Laura Trapaglia, Lucas Lazaric, Enrique Juan y Matías Traba— respaldaron el proyecto del oficialismo, que exige a las empresas regalías móviles de entre el 15% y el 20% según el nivel de inversión. Pero dos diputadas, Celeste Rivas y Noelia Viara, se desmarcaron con dureza: denunciaron falta de transparencia en el proceso, cuestionaron el modelo de regalías y exigieron un debate técnico más riguroso. El bloque, que hasta ahora se mostraba cohesionado, quedó públicamente dividido.
La postura de Rivas y Viara no fue un simple desacuerdo técnico. En sus declaraciones, ambas legisladoras señalaron que no fueron consultadas antes de que el bloque fijara posición, que se enteraron por los medios del respaldo de sus compañeros al proyecto oficialista, y que no estaban dispuestas a convalidar decisiones tomadas “entre gallos y medianoche”. Su crítica fue directa: el bloque había abandonado el debate interno y se había plegado a una lógica de obediencia partidaria que contradice la representación ciudadana. “Nunca fue una opción irnos del bloque”, dijo Viara, pero la frase no logró disipar la sensación de ruptura. En la práctica, ambas quedaron fuera del consenso, y su permanencia en el espacio aparece cada vez más simbólica que real.
La reacción del resto del bloque no tardó en llegar. Trapaglia y Traba les reclamaron “responsabilidad institucional” y las acusaron de poner por delante “mezquindades políticas”. El oficialismo, por su parte, celebró el respaldo mayoritario al proyecto, mientras que desde sectores técnicos se advirtió que el modelo de regalías móviles podría desalentar inversiones si no se acompaña de garantías jurídicas claras.
Por otra parte, el trasfondo del conflicto revela una tensión más profunda: el proyecto del oficialismo busca aumentar la participación estatal en los beneficios petroleros, pero lo hace sin un consenso técnico sólido ni mecanismos de control transparentes. La fractura del PRO-MID no es solo una diferencia de criterios: es el síntoma de un sistema político que no logra sostener coherencia ni institucionalidad.
Lo ocurrido con El Medanito desnuda una crisis de representación que atraviesa al PJ/PRO pampeano. Las ideas, los valores y los compromisos programáticos quedan relegados frente a las lealtades internas, los egos personales y las urgencias del poder. El bloque que prometía articular renovación y gestión eficiente se desarma por dentro, víctima de una lógica que privilegia el alineamiento sobre el pensamiento crítico. Sin duda la política pampeana necesita menos obediencia y más convicción. Menos cálculo y más ideas. Porque cuando el poder vale más que los principios, lo que se rompe no es solo un bloque: es la confianza de toda una sociedad.
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