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Confrontación entre un vecino y un intendente que generó repudio en redes sociales
La Pampa · 3 min

Cuando cuestionar al poder se paga caro: el caso Rebolledo y la urgencia de un cambio real

Por Redacción Pampa Liberal

El vecino Renzo Lescano denunció al intendente de Puelén, Mario Rebolledo, luego de que lo insultara y le cerrara la puerta en la municipalidad; el episodio quedó filmado y ya es investigado por la Justicia.

En la localidad pampeana de Puelén, un hecho indignante encendió las alarmas sobre el abuso de poder y la decadencia de ciertos dirigentes políticos. Renzo Alejandro Lescano, un vecino común, se atrevió a cuestionar al intendente Mario Rebolledo, y la respuesta fue todo lo que no puede permitirse en una república: agresión, insultos y censura.

Según el testimonio de Lescano, Rebolledo –referente de Comunidad Organizada, actualmente en el PJ– lo increpó en plena vía pública con una actitud hostil e intimidante. Minutos más tarde, el vecino se dirigió a la municipalidad para intentar hablar civilizadamente. Lo acompañaba su pareja, que grabó el encuentro. ¿Qué registró la cámara? Lo que muchos dirigentes aún creen que pueden hacer impunemente: Rebolledo se negó rotundamente a escucharlo, lo insultó y cerró la puerta en su cara.

La grabación circuló rápidamente por redes sociales y generó un fuerte repudio. El video no deja dudas: el intendente, un funcionario público que debería servir y escuchar a los ciudadanos, optó por el desprecio, la violencia verbal y el autoritarismo.

Y como si fuera poco, el caso fue judicializado: hoy está caratulado como “investigación preliminar”, y podría derivar en consecuencias más graves si la justicia actúa con imparcialidad.

Este caso no puede analizarse como un simple cruce personal. Es un síntoma de un modelo de poder decadente, feudal, donde los intendentes se sienten patrones y no servidores públicos. Esta es la verdadera raíz del problema: un sistema político acostumbrado a los privilegios, la impunidad y el desprecio por la ciudadanía.

Desde el liberalismo, defendemos el derecho de cada individuo a cuestionar al poder sin temor. Rebolledo no solo agredió a un ciudadano, sino que intentó censurarlo, negándole el derecho básico a ser escuchado en una institución que se sostiene con los impuestos de todos.

No se trata de una interna, como el propio Rebolledo quiere hacer creer mencionando a su rival político Leonel Monsalve. No. Se trata de una conducta fascista, inadmisible en una democracia liberal. Justificar agresiones por diferencias políticas es un argumento viejo, cobarde y peligroso.

El uso de la fuerza, la censura y el desprecio por el diálogo son marcas clásicas del autoritarismo, y por eso deben ser denunciadas con firmeza. Así como Javier Milei promueve un cambio profundo en las estructuras del Estado, casos como este deben servir como ejemplo de lo que debe desaparecer: la vieja política violenta, antirrepublicana y feudal.

Rebolledo debe dar un paso al costado. Porque el poder es un servicio, no una licencia para el atropello. Si queremos una Argentina distinta, con instituciones sanas y ciudadanos libres, la ética pública no puede ser un accesorio. Tiene que ser la norma.

El liberalismo no es solo economía. Es también respeto, transparencia y límites al poder. Y por eso, cuando un político cruza esa línea, hay que decirlo sin miedo:

Que se vaya. Y que nunca más se tolere la censura ni la violencia desde el Estado.

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