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crisis de agua potable en Victorica, La Pampa
La Pampa · 3 min

Crisis hídrica en Victorica: buscan solución conjunta para el histórico problema de agua

Por Redacción Pampa Liberal

Cada verano, la falta de agua potable se repite en Victorica, y la Cooperativa Cevic junto al Concejo Deliberante coinciden en que la solución requiere un nuevo acueducto y la renovación de la red domiciliaria.

La histórica crisis hídrica que golpea a Victorica no es solo una cuestión climática pasajera, sino un claro ejemplo de cómo la ineficiencia estatal y la excesiva burocracia dilatan soluciones imprescindibles. Año tras año, con la llegada del verano y sus altas temperaturas, la localidad padece escasez de agua potable, un recurso vital que continúa siendo escasamente protegido por un sistema público-obstaculizador e incapaz de implementar inversiones y mejoras con la rapidez que la necesidad impone.

La Cooperativa de Electricidad, Créditos, Obras y Servicios Públicos de Victorica Limitada (Cevic) y el Concejo Deliberante coinciden en que la clave para superar el histórico déficit de agua está en concretar inversiones decisivas: un nuevo acueducto y renovación total de la red domiciliaria. Sin embargo, lo que debería ser una tarea técnica y eficiente se vuelve una ronda interminable de reuniones, estudios y pedidos de ordenanzas que, aunque importantes, solo reflejan la crónica parálisis estatal frente a un problema que requiere respuestas ágiles y efectivas.

Mientras tanto, la población recibe el eterno llamado al “uso racional” del agua, como si la solución dependiera únicamente del autocontrol ciudadano y no de una gestión profesional y orientada por incentivos claros para la optimización y mantenimiento de las infraestructuras. El repetir año tras año este mensaje solo evidencia la incapacidad de un aparato público que no logra ofrecer ni siquiera la garantía mínima de un servicio básico sostenido en el tiempo.

La búsqueda de un marco legal para regular el uso del agua, aunque necesaria, sólo profundiza la burocratización del problema. Más reglas y controles estatales sin celeridad no son la respuesta, sino la receta para perpetuar el fracaso. En lugar de multiplicar impuestos y normativas, Victorica debería explorar modelos donde el recurso hídrico sea administrado con principios de eficiencia, transparencia y competencia que solo el sector privado es capaz de ofrecer. La privatización estratégica y bajo regulación estricta no implica entrega irresponsable, sino mayor capacidad técnica para invertir, innovar y responder rápido frente a la demanda y a eventos climáticos adversos.

El ejemplo de Victorica expone una tragedia que millones de argentinos conocen bien: un problema real que, en manos estatales, se convierte en deuda infinita y frustración pública. El liberalismo clásico promueve la idea de un Estado cuyo rol se limite a garantizar derechos fundamentales y reglas claras, mientras el mercado ejecuta con eficiencia. Solo así será posible cortar con la escasez recurrente y que la población deje de ser rehén de una burocracia insensible.

El futuro hídrico de Victorica no está en llamados ineficaces para moderar el consumo ni en nuevas ordenanzas que demorarán meses o años en aprobarse e implementarse. Está en adoptar una gestión responsable, descentralizada y orientada al cliente donde la inversión privada acompañe una regulación inteligente que proteja el recurso sin paralizar el desarrollo. Porque cuya libertad se respete y el mercado opere libre, el agua –tan esencial como la propia vida– dejará de ser un privilegio para pocos y se convertirá en un derecho garantizado para todos.

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