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Planta industrial vinculada al regreso de una empresa a la producción en la Argentina
La Pampa · 3 min

Vuelve La Gotita: menos trabas, más empresas que confían en la Argentina de la libertad

Por Redacción Pampa Liberal

La empresa, que había trasladado su producción a Uruguay, decidió concentrar nuevamente su fabricación en suelo argentino, en un contexto de mayor previsibilidad económica.

El regreso de La Gotita a la Argentina es mucho más que una simple noticia industrial: es un símbolo clarísimo de que un nuevo tiempo ha comenzado en nuestra economía. Después de años en los que la burocracia, los impuestos excesivos y las trabas estatales empujaban a las empresas a buscar refugio en el exterior, hoy volvemos a ser ese país atractivo para la inversión productiva. Donde ayer había desaliento, hoy florece la confianza. Y esta nueva primavera empresarial tiene un protagonista indiscutible: la política de libertad económica liderada por Javier Milei.

Que una empresa emblemática, que en tiempos recientes trasladó su producción a Uruguay, decida ahora cerrar esa planta para concentrarse en suelo argentino no es casualidad ni un acto aislado. Es la consecuencia directa de reemplazar un modelo estatista, donde la rigidez fiscal y la incertidumbre regulatoria sofocaban el empleo y la producción, por reglas claras, estabilidad y un horizonte abierto para el emprendimiento. Milei no atrae con subsidios, prebendas ni clientelismo; su convocatoria consiste en devolverle al mercado la potestad de crecer y decidir, liberándolo del corsé intervencionista.

Este traslado de la fábrica de adhesivos La Gotita en Canelones hacia Argentina ya representa un respiro para cerca de 40 trabajadores, pero mucho más que eso: representa un voto de confianza real en la capacidad del libre mercado para reactivar la industria y generar empleo genuino. La Gotita, Poxilina, Poxipol y otras marcas históricas recuerdan tiempos en que nuestra economía funcionaba con menos intervenciones estatales y mayor iniciativa privada. Su retorno confirma que con menos trabas las empresas no solo resisten, sino que prosperan y se multiplican.

Mientras Uruguay enfrenta cierres y crisis en su sector industrial, consecuencia directa de políticas más restrictivas y menos transparentes, Argentina se posiciona como el terreno fértil para la innovación y la inversión. La elección de Fenedur de concentrar allí su producción es el reflejo palpable de que el país del futuro es aquel que abraza la libertad, reduce impuestos, simplifica trámites y respeta la propiedad privada. El mensaje es claro: el bienestar no llega con la expansión estatal sino con el encendido del motor empresario que produce, exporta y crea puestos de trabajo.

Es hora de dejar atrás la vieja retórica intervencionista que atemoriza a quienes quieren producir en lugar de consumir subsidios. El retorno de La Gotita es la prueba irrefutable de que cuando se apuesta al talento individual, a la competencia y al libre mercado, la economía no solo se recupera, sino que se transforma en una máquina de oportunidades. Argentina vuelve a respirar, y con cada empresa que decide invertir y quedarse, la libertad económica se consolida como la única vía viable para asegurar un futuro próspero y justo para todos los argentinos.

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