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sorteo de un vehículo 0 km organizado por la municipalidad de Santa Rosa
La Pampa · 3 min

¿Quién es Rubén Nemesio? El ganador del auto 0 km sorteado por el intendente Di Nápoli

Por Redacción Pampa Liberal

El ganador del sorteo municipal de un 0km en Santa Rosa fue Rubén Nemesio, hijo del fundador de El Diario de La Pampa y exaccionista de medios locales, lo que despertó cuestionamientos.

El sorteo de un auto 0 km impulsado y promocionado desde la órbita municipal de Santa Rosa dejó un resultado que, como mínimo, exige explicaciones públicas. El ganador fue Rubén Nemesio. Y no, no se trata de un vecino anónimo que apareció por azar.

Rubén Nemesio es un apellido histórico del poder pampeano, ligado desde hace décadas a medios tradicionales y al ecosistema político que en La Pampa se reparte micrófonos, silencios y beneficios. Es HIJO de Antonio Nemesio, fundador de El Diario de La Pampa, un nombre tan influyente que incluso tiene un espacio verde con su apellido en la ciudad. Además, Rubén Nemesio fue accionista en el pasado de Pampa TV S.A. y Radio Ciudad S.A.. No es un dato menor. Es contexto. Y en política, el contexto importa.

Aclaremos algo desde el inicio: no denunciamos un delito. No afirmamos que el sorteo haya sido manipulado ni que el ganador haya recibido un trato preferencial. Pero justamente ahí está el problema. Lo que señalamos es algo peor: una escena que nunca debió ocurrir.

Cuando un intendente —en este caso Luciano di Nápoli, máxima autoridad política y administrativa de la ciudad— utiliza la estructura simbólica y comunicacional del Estado para sortear un premio, el evento deja de ser privado, informal o inocente. Pasa a ser un acto político. Y cuando ese premio termina en manos de alguien perteneciente al círculo histórico del poder local, la duda no es mala fe: es sentido común.

En una república no alcanza con que “todo sea legal”.
Tiene que ser creíble.
Tiene que ser transparente.
Y, sobre todo, tiene que estar diseñado para evitar incluso la sospecha.

Y acá aparecen las preguntas que nadie respondió:

¿Las reglas del sorteo fueron públicas desde el inicio?
¿Hubo exclusiones claras para personas vinculadas a medios, política o estructuras históricas de poder?
¿Existió una auditoría independiente del procedimiento?
¿Hubo control externo real o solo confianza interna?

La respuesta, hasta ahora, es una sola: silencio.

En La Pampa, demasiadas veces pasa lo mismo. Los mismos apellidos. Los mismos círculos. Los mismos nombres que orbitan entre política, medios y beneficios simbólicos. Y al ciudadano común se le pide confianza… a ciegas.

El problema no es quién ganó el auto.
El problema es un Estado que sigue funcionando como un club privado, donde los premios son públicos pero las garantías son mínimas.

Mientras la política no entienda que la transparencia no se declama sino que se diseña, cada casualidad seguirá pareciendo un privilegio. Y cada silencio oficial, una confirmación involuntaria de que, en La Pampa, la ética pública todavía no es una prioridad.

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