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Javier Milei, presidente de Argentina, durante un acto de La Libertad Avanza
La Pampa · 3 min

Milei da el batacazo en el norte argentino

Por Redacción Pampa Liberal

Cuatro provincias del norte votaron el 11 de mayo con baja participación: el peronismo sufrió derrotas simbólicas mientras La Libertad Avanza se afianza como alternativa emergente.

El domingo 11 de mayo no fue una elección más. Cuatro provincias clave —Salta, Jujuy, San Luis y Chaco— celebraron comicios legislativos y municipales en una jornada que dejó una clara señal de cambio político, con derrotas simbólicas para el peronismo y el avance sostenido de fuerzas emergentes como La Libertad Avanza (LLA).

Con una participación electoral que no superó el 62% en promedio, el mensaje de las urnas fue doble: desgaste de los aparatos tradicionales y desilusión de una parte del electorado, que eligió quedarse en casa. Sin embargo, los que votaron dejaron un veredicto claro: rechazo a los liderazgos peronistas históricos y reconfiguración del poder en el norte argentino.

En Salta, el gobernador Gustavo Sáenz obtuvo una victoria sólida que refuerza su poder local, aunque con una advertencia: en la ciudad capital, La Libertad Avanza se impuso y se posicionó como primera fuerza, un fenómeno que no pasó desapercibido. Sáenz, de perfil dialoguista y con vínculos fluidos con el oficialismo nacional, ahora deberá lidiar con una oposición renovada que ya pisa fuerte.

Jujuy fue escenario de otra consolidación oficialista. El actual gobernador Carlos Sadir, sucesor de Gerardo Morales, mantuvo el control de la Legislatura con el 38,5% de los votos, superando con comodidad a una oposición que no logró articular un frente competitivo. LLA volvió a sorprender al ubicarse como segunda fuerza con el 20,6%, mientras que el peronismo quedó relegado a un distante tercer lugar. El mensaje es claro: el electorado jujeño ya no confía en la oferta justicialista.

En San Luis, el exgobernador Alberto Rodríguez Saá sufrió una nueva derrota a manos del actual mandatario Claudio Poggi, quien logró el 44,8% de los votos frente al 38% del peronismo. La caída del rodriguezsaísmo marca el cierre de un ciclo histórico de poder en la provincia, y consolida a Poggi como figura fuerte en el escenario puntano. San Luis ya había dado señales de ruptura en elecciones anteriores, y esta jornada terminó de sellar ese cambio.

El caso de Chaco fue quizás el más simbólico. El gobernador Leandro Zdero, aliado a La Libertad Avanza, consiguió una victoria categórica con el 45,2% de los votos, dejando muy por detrás al frente Chaco Merece Más, conducido por el exgobernador Jorge Capitanich, que apenas superó el 33%. La caída del capitanichismo, luego de décadas de influencia, marcó el fin de una era y abrió el juego para un nuevo liderazgo regional.

Estas elecciones dejaron una postal clara: el norte argentino ya no es territorio exclusivo del PJ. La pérdida de centralidad del peronismo no solo se expresa en los números, sino en los símbolos: bastiones históricos que cambian de manos, candidatos que no logran renovar confianza y nuevas fuerzas que avanzan incluso sin grandes estructuras.

El fenómeno no es homogéneo, pero sí consistente: el elector del interior busca otras respuestas, castiga la corrupción, el abandono, la ineficiencia y premia a quienes representan renovación, gestión visible y discurso claro.

En un año donde la política nacional se encuentra en plena transformación, estos comicios provinciales no son hechos aislados, sino termómetros del humor social y señales tempranas de lo que puede ocurrir en 2025 a nivel nacional. Para el peronismo, es una advertencia. Para las nuevas fuerzas, una oportunidad de crecimiento real.

El país está cambiando. Y los votantes lo saben.

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