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Mientras acá dudan, Europa confía: TotalEnergies pone 10.000 millones en el gas de Milei
Mundo · 5 min

Mientras acá dudan, Europa confía: TotalEnergies pone 10.000 millones en el gas de Milei

Por Redacción Pampa Liberal

En plena semana de desaprobación récord, Javier Milei fue a París a buscar plata y volvió con un número concreto: TotalEnergies, el primer productor de gas de Argentina, va a invertir cerca de 10.000 millones de dólares en el país. Eramet sumó otra apuesta, esta vez por el litio. La city porteña mide encuestas; los inversores europeos miden reservas, seguridad jurídica y un gobierno que bajó la inflación del 161% al 33% interanual.

Vos ves los sondeos que le dan a Milei una desaprobación de entre el 55% y el 60%. En París vieron otra cosa.

El jueves, en la sede de la OCDE, durante la Argentina Week —el operativo que el Gobierno armó para traer inversores a mirar de cerca al país—, el presidente de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, anunció que su empresa, el primer productor de gas de Argentina, va a invertir cerca de 10.000 millones de dólares en el país en los próximos años. Según reportó swissinfo.ch, no es plata nueva que cae del cielo: son tres proyectos que la petrolera francesa ya tenía en marcha y que ahora amplía.

Es decir: el que más gas saca del suelo argentino decidió apostar más fuerte, y encima invitó en público a sus colegas a copiarlo.

La minera francesa Eramet sumó su propio anuncio. Va a presentar una solicitud para ampliar su proyecto de litio en Centenario, en el norte del país. Si se aprueba, son otros 350 millones de dólares adicionales. Una solicitud, todavía no una obra: eso también hay que decirlo.

La apuesta de fondo del Gobierno es esa: transformar el interés externo en inversión productiva, con el propio Milei como vendedor principal. Habló casi una hora, con tono bien electoral, ante decenas de empresarios que lo recibieron con aplausos y de pie.

El mensaje central fue directo:

“Europa aprendió lo costoso que es depender de proveedores poco confiables. Por eso vengo aquí a transmitirles que Argentina puede y podrá ofrecerles energía abundante desde una región pacífica alineada con los valores de Occidente y lejos de cualquier tipo de conflicto”, dijo Milei.

Ahí está la contradicción que nadie en Bruselas quiere nombrar en voz alta. Los mismos gobiernos que llenan discursos de transición energética y sanciones a Rusia hacen fila para firmar con un país que tiene gas, litio, cobre y uranio bajo tierra. Dependieron de Putin para calentarse y les salió carísimo. Ahora compran seguridad energética, y una parte de esa seguridad se consigue en Argentina.

Milei no se guardó el dato: remarcó que el país tiene “seguridad jurídica” para las mineras y “todo lo necesario” —energía, metales, minerales— para ser protagonista en la carrera de la inteligencia artificial, que necesita centros de datos devoradores de electricidad.

Después de la Argentina Week, el presidente tenía agenda con su par francés, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo. Según la oficina de Macron, el mandatario francés iba a pedirle “calma” por el tironeo entre Buenos Aires y Londres por las Malvinas. La plata de TotalEnergies, de todos modos, ya estaba anunciada antes de esa charla.

Tampoco faltó el contrapunto callejero. El miércoles a la noche, en una manifestación contra Milei en París, una argentina de 70 años residente allí, Mónica Sánchez, dijo: “Nos asombra que el gobierno francés lo reciba de esta manera con los brazos abiertos, con alfombras rojas, sabiendo las cosas horribles que está haciendo en Argentina”. Es una opinión, no un dato. La contamos porque pasó en la calle, no porque la compartamos.

Ahora el otro lado del mostrador, el que no conviene esconder.

La economía argentina se contrajo un 0,6% entre abril y junio, por la caída del consumo y la inversión. La pobreza volvió a subir en el primer semestre de 2026 y hoy roza a uno de cada tres argentinos. Son los mismos meses en los que Milei mostraba en Europa los resultados de su plan económico.

No todas las lecturas de esos números pesan igual. Bajar la inflación del 161% al 33% interanual, equilibrar las cuentas públicas —la misma lógica que llevó a la privatización de Belgrano Cargas— y empezar a reconstruir reservas es un cambio de rumbo real, no cosmético. Pero el “milagro” que Milei promete para 2028 todavía no llegó a la mesa de la gente, y eso también es un dato, no una opinión nuestra.

El propio Milei puso el futuro arriba de la mesa cuando prometió: “Cualquier inversor que siga de cerca a la Argentina sabe que si nuestro gobierno es reelecto en 2027, 2028 va a ser el mejor año económico de nuestra historia”.

Ahí está la apuesta completa. A un año de las elecciones, con una oposición peronista sin liderazgo claro para capitalizar el malestar y con la economía todavía ajustando, Milei jugó la carta de los inversores extranjeros para sostener el relato de que el rumbo funciona.

¿Alcanza un anuncio de 10.000 millones para torcer una desaprobación del 55%? Todavía es pronto para saberlo. Lo que ya sabemos es que mientras acá se sigue discutiendo si el modelo funciona, en Europa ya decidieron: le compran el gas al país que lo produce.

Lo venimos diciendo en Pampa Liberal: mientras otros gobiernos espantan inversiones con cepos, retenciones y populismo energético, este consiguió que el primer productor de gas del país ponga 10.000 millones de dólares arriba de la mesa. Ahora falta la parte más difícil: que esa plata se note en el bolsillo antes de octubre del año que viene.

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