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federico sturzenegger, ministro de desregulación, junto a su par de economía, luis caputo
Nacionales · 2 min

Menos burócratas, más vino: Sturzenegger libera al sector vitivinícola de 973 trabas absurdas

Por Redacción Pampa Liberal

La Resolución 37/2025, firmada por Carlos Tizio del INV, elimina controles sobre cosecha, transporte y graduación alcohólica, y deja solo la fiscalización de los productos embotellados.

Por fin una buena noticia para quienes creemos en un país productivo, libre y sin Estado entrometido en cada rincón de la vida privada. El gobierno de Javier Milei —a través del trabajo conjunto de Federico Sturzenegger, Luis Caputo y el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV)— acaba de hacer historia: se derogaron 973 regulaciones que ataban de pies y manos al sector del vino argentino.

Durante décadas, la industria vitivinícola fue tratada como si sus actores fueran potenciales delincuentes. El Estado controlaba absolutamente todo: desde la cosecha, el transporte, la graduación alcohólica y hasta el permiso para mover una botella de un punto a otro. Solo en 2024, el INV emitió 140.000 permisos de tránsito y realizó más de 5.000 inspecciones, algunas empresas eran visitadas por inspectores cada 48 horas. Un verdadero delirio estatista que convertía a los productores en esclavos de la burocracia, no en protagonistas de una economía libre.

La Resolución 37/2025, firmada por Carlos Tizio, pone punto final a este régimen asfixiante. A partir de ahora, el INV solo controlará los productos embotellados, garantizando que sean aptos para el consumo y que no estén adulterados. Se terminó el Estado entrometido en cada etapa del proceso productivo. Se terminó la discrecionalidad de los inspectores. Se terminó la posibilidad de corrupción encubierta bajo la excusa del “control técnico”.

Y lo más importante: se confía en el productor. Porque como bien dijo el propio INV, la inmensa mayoría de las bodegas no presentan problemas. ¿Por qué entonces tratarlos como si lo fueran?

Este cambio no solo descomprime burocracia, sino que devuelve aire, previsibilidad y libertad a una de las industrias más importantes del país: Argentina es el 5° productor mundial de vino, con 900 millones de litros anuales y exportaciones por 800 millones de dólares. En un mundo donde los gustos cambian y el consumo de vino cae, la libertad de adaptarse es una cuestión de supervivencia. Por eso esta desregulación no es solo económica, es vital para el futuro del vino argentino.

Detrás de esta reforma hubo un trabajo mancomunado: desde el Ministerio de Economía a la Secretaría de Coordinación de Producción, pasando por Agricultura y la nueva Secretaría de Desregulación. Todos aportaron para poner fin a uno de los símbolos más grotescos del estatismo argentino.

Como escribió Sturzenegger: “La libertad siempre encuentra su camino”. Y ese camino, en este caso, huele a barrica, a Malbec y a futuro.

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