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Baja histórica de los homicidios registrada en Estados Unidos
Mundo · 3 min

Los homicidios en EE.UU. bajaron más del 20% bajo el gobierno de Trump

Por Redacción Pampa Liberal

Un estudio del Consejo de Justicia Penal sobre 40 ciudades reveló que los homicidios cayeron 21% y los robos de vehículos 61% respecto de 2023, en el marco de la política de mano dura de Donald Trump.

Mientras el progresismo sigue discutiendo semántica y “contextos”, los datos vuelven a imponer realidad. En 2025, los homicidios en Estados Unidos cayeron más del 20% interanual, el mayor descenso anual jamás registrado, y la tasa se encamina a niveles no vistos desde 1990. El dato surge de un estudio del Consejo de Justicia Penal y coincide con la aplicación de una política de orden, autoridad y cumplimiento efectivo de la ley impulsada por el presidente Donald Trump.

El informe analizó estadísticas de 40 grandes ciudades y evaluó 13 categorías de delito. El resultado es contundente: homicidios -21%, robos de vehículos -61% (respecto de 2023), hurtos en tiendas -10% y una tendencia general a la baja de los delitos violentos, que regresan a niveles similares o inferiores a los de 2019. La única categoría con alza fue la vinculada a drogas; las agresiones sexuales se mantuvieron estables.

Los números no aparecen en el vacío. Son la consecuencia de políticas explícitas: respaldo a las fuerzas de seguridad, persecución del delito violento, tolerancia cero con reincidencias y desarme del discurso que relativiza al criminal. En 27 de las 35 ciudades con series comparables, los homicidios bajaron. Algunos casos son elocuentes: Richmond (-59%), Los Ángeles (-39%) y Nueva York (-10%). En Atlanta, la policía reportó menos de 100 homicidios por primera vez desde antes de la pandemia, con una caída anual del 14%.

Durante años, una parte del establishment académico y político sostuvo que más policía y más sanción no reducen el crimen. El 2025 volvió a refutar esa tesis. Cuando el Estado hace cumplir la ley, protege a las víctimas y corta la impunidad, la violencia retrocede. No hay misterio: certeza de castigo y autoridad funcionan mejor que la indulgencia institucional.

El contraste con la década previa también importa. Tras el pico de violencia post-pandemia, la corrección no fue automática ni “cultural”: fue política. Cambió la señal desde arriba y cambió el resultado abajo. Menos discursos justificatorios, más reglas claras; menos ambigüedad, más presencia estatal donde corresponde.

Para quienes observan desde América Latina, la lección es incómoda pero clara. La seguridad no se terceriza en slogans ni se resuelve con diagnósticos eternos. Se resuelve con instituciones firmes, fuerzas respaldadas y un mensaje inequívoco: la ley se cumple. Cuando ese mensaje llega, el delito entiende.

Los datos de 2025 no son un punto final, pero sí una prueba empírica. Frente al relativismo penal, orden. Frente a la impunidad, autoridad. Y frente a la violencia, resultados. En Estados Unidos, al menos por ahora, la evidencia volvió a imponerse al relato.

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