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remate de terneros de invernada con precios en alza en el mercado ganadero
Emprender · 3 min

El ternero subió 97% en el año y tocó su precio más alto en Córdoba

Por Redacción Pampa Liberal

En el remate de Consignaciones Córdoba, realizado en la Sociedad Rural de Jesús María, se ofrecieron 2.120 cabezas y el precio del invernada llegó a $7.000 el kilo vivo.

El mercado ganadero cerró el año con una señal contundente para el sector productivo: el ternero alcanzó su valor más alto de 2025 en Córdoba y confirmó una recuperación de precios que marca un cambio de escenario para la actividad. En el último remate organizado por Consignaciones Córdoba, el animal de invernada de entre 100 y 150 kilos llegó a pagarse hasta $7.000 el kilo vivo, un máximo anual que refleja mejores expectativas para el productor.

La suba no fue marginal. En comparación con la semana anterior, el precio trepó un 12%, y en el acumulado del año el incremento alcanza el 97%. El dato no solo muestra un repunte nominal fuerte, sino que también expresa un mercado más activo, con mayor interés comprador y señales de reacomodamiento tras años de distorsiones, controles y pérdida de rentabilidad.

El remate, realizado en la Sociedad Rural de Jesús María, contó con una oferta elevada: salieron a la pista unas 2.120 cabezas, de las cuales 1.520 correspondieron a animales de invernada y unas 600 a gordos. Aun con ese volumen, los valores se sostuvieron firmes, lo que confirma que la demanda está acompañando y que el mercado empieza a normalizarse.

El buen desempeño del ternero contrasta con el comportamiento del novillo. En el mismo remate, el novillo de entre 300 y 350 kilos se pagó a $4.400 el kilo, lo que implicó una leve baja del 1,3% respecto de la semana anterior. Sin embargo, en el balance anual, el novillo acumula una suba del 65%, mostrando una recuperación más moderada pero consistente.

Este escenario refleja una dinámica típica de recomposición: la invernada lidera las subas ante mejores expectativas productivas y financieras, mientras que el gordo ajusta con mayor cautela, condicionado por el consumo interno y los costos de terminación. Aun así, el cuadro general es claramente más favorable que el de los últimos años.

Para el productor ganadero, el dato es relevante no solo por el precio puntual, sino por lo que representa en términos de señales. La mejora de valores llega en un contexto de mayor previsibilidad macroeconómica, menor intervención estatal y expectativas de reglas más claras. En un sector donde las decisiones se toman a largo plazo, la estabilidad y la confianza pesan tanto como el precio del día.

El repunte del ternero no implica ausencia de desafíos. Los costos, la presión impositiva y la situación climática siguen siendo factores determinantes. Pero el cambio de tendencia es innegable: cuando el mercado empieza a funcionar sin distorsiones permanentes, los precios reflejan mejor la realidad productiva.

El cierre del año deja una conclusión clara: la ganadería vuelve a mostrar señales de vitalidad. Con valores en alza, oferta sostenida y mayor previsibilidad, el sector empieza a salir del estancamiento. No por subsidios ni controles, sino por algo mucho más simple y efectivo: precios que vuelven a responder a la lógica del mercado.

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