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Elaboración artesanal de alfajores, el producto insignia de la pyme pampeana Jhan
Emprender · 2 min

Desde una torta frita al alfajor pampeano: Una pareja lo está cambiando todo (y sin subsidios)

Por Redacción Pampa Liberal

Pablo Jara y Soledad Luzán dejaron Río Negro con apenas $3.000 para instalarse en Ataliva Roca, donde crearon Jhan, una pyme pampeana que produce alfajores y galletitas integrales sin subsidios estatales.

Desde el corazón pampeano, una historia de esfuerzo, sabor y libertad comienza a tomar forma. Pablo Jara y Soledad Luzan dejaron atrás su vida en General Roca (Río Negro) con apenas $3.000 reunidos vendiendo tortas fritas. Su destino: Ataliva Roca, un pueblo de mil habitantes donde decidieron construir algo distinto.

En el quincho heredado de una casa familiar, levantaron una planta habilitada por RNE y RNPA, algo poco común para pymes alimenticias en La Pampa. Así nació Jhan, un emprendimiento que combina identidad territorial, trabajo humano y compromiso social.

La filosofía detrás de Jhan es clara: “Lo saludable no tiene por qué ser feo ni caro”, afirma Soledad. Con esa premisa, comenzaron a elaborar alfajores y galletitas integrales que derriban prejuicios. En ferias, los consumidores pasaron de arrugar la nariz al escuchar “integral” a convertirse en fanáticos. El sabor, la estética y la accesibilidad se convirtieron en pilares de un producto que no necesita subsidios ni marketing estatal para conquistar paladares.

Actualmente, producen entre 500 y 600 docenas de alfajores al mes, además de 1.500 paquetes de galletitas en seis variedades. Todo con insumos pampeanos: harinas locales, pastas de maní molidas en molino de piedra y dulce de leche sin conservantes. Los productos se comercializan en dietéticas, estaciones de servicio y almacenes naturales de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Mendoza y el sur bonaerense. Incluso ya recibieron propuestas de distribución desde Brasil.

Pero Jhan no es solo una fábrica: es un modelo laboral inclusivo. El equipo está formado por cinco personas, muchas sin experiencia previa, mujeres con hijos pequeños y mayores de 60 años. “El día del cumpleaños no se trabaja, y se paga igual”, dice Pablo. En Ataliva, sus tres hijos van a la escuela en bicicleta, sin candado. “Es otro mundo”, aseguran. Un mundo donde el trabajo digno y los valores humanos son prioridad.

“Todo lo que usamos es de acá. El sueño es que Jhan sea el alfajor pampeano, como Mar del Plata tiene el suyo, o Córdoba. ¿Por qué La Pampa no?”, se pregunta Pablo. Y la respuesta está en cada alfajor que sale de su planta: sabor local, esfuerzo genuino y una apuesta por la libertad productiva. Sin llorar al Estado, sin victimismo, sin atajos. Solo trabajo, convicción y propósito.

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