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Cálculos económicos relacionados con la actualización del monotributo y el impuesto a las ganancias
Emprender · 2 min

De US$6.300 a US$74.500: el dato que expone el giro liberal del Gobierno

Por Redacción Pampa Liberal

El Gobierno nacional acaba de anunciar una actualización histórica en las escalas del Monotributo, y los números no dejan lugar a dudas: el nuevo tope de facturación anual será de $95 millones, lo que equivale a US$74.500. Para ponerlo en perspectiva, en diciembre de 2023, cuando asumió Javier Milei, ese mismo tope era de apenas US$6.300. Un salto de más de 1.000% que redefine el régimen simplificado y marca un antes y un después en la relación entre el Estado y los contribuyentes.

La medida, que entrará en vigencia desde agosto y se extenderá hasta enero de 2026, se enmarca en la actualización semestral por inflación. El dato del IPC de junio fue clave para determinar los nuevos valores, que también impactan en el impuesto a las Ganancias, las deducciones permitidas y el mínimo no imponible. En este último punto, los ingresos exentos para solteros sin hijos pasarán de $2,3 millones a $2,6 millones mensuales, mientras que para casados con dos hijos subirán de $3 millones a casi $3,5 millones.

En cuanto al Monotributo, las escalas se modifican de forma significativa. La categoría A eleva su tope de facturación de $7.813.063 a $9 millones, mientras que la categoría más alta pasa de $82.370.281 a $95 millones. Las cuotas mensuales también se ajustan: aumentan entre 15,3% y 15,6%, lo que implica que, por ejemplo, una cuota de $32.221 ascenderá a más de $37.000, y otra de $36.679 superará los $42.000.

La recategorización ya está habilitada y podrá realizarse hasta el 5 de agosto. Solo deberán hacerlo quienes hayan tenido cambios en ingresos, superficie del local, alquileres o energía consumida en los últimos 12 meses. Quienes mantengan su nivel de actividad o tengan menos de seis meses inscriptos no necesitan hacer el trámite. Pero atención: si ARCA detecta inconsistencias —como gastos o movimientos bancarios superiores al máximo permitido— podrá recategorizar de oficio al contribuyente.

Este rediseño del Monotributo no es solo técnico: tiene una lectura política profunda. El salto en los topes y la ampliación del mínimo no imponible reflejan una voluntad clara de descomprimir la presión fiscal sobre los pequeños contribuyentes. En contraste con el modelo anterior, que asfixiaba a emprendedores y profesionales independientes, esta actualización parece alinearse con una lógica más liberal: menos intervención, más autonomía.

Por primera vez en años, el Monotributo deja de ser una trampa para convertirse en una herramienta de inclusión productiva.

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