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Interior de la planta de Andreani en Pacheco con cinta transportadora y sistemas automatizados de clasificación de paquetes
Nacionales · 4 min

Andreani invierte USD 30 millones y automatiza Pacheco para agilizar clasificación y despacho

Por Redacción Pampa Liberal

La compañía apuesta a la innovación tecnológica para mejorar envíos, reducir tiempos de clasificación y despacho.

Andreani invirtió USD 30 millones para la automatización integral de su planta en Pacheco, con el objetivo de acelerar la clasificación y el despacho, ganar precisión en cada envío y absorber con menos fricción los picos de demanda que impone el comercio electrónico y servicios sensibles como salud.

La modernización abarca tecnologías de clasificación de paquetes, identificación y lectura automática, y software de gestión que orquesta flujos en tiempo real desde el ingreso hasta el camión, y eso se complementa con tableros operativos que permiten ver cuellos de botella al instante y reasignar recursos sin esperar al cierre del turno. Más sensores, más datos, más control sobre cada pieza.

En concreto, el rediseño busca estandarizar rutinas y achicar tiempos muertos: menos manipulación manual en tramos repetitivos, validaciones automáticas de peso y volumen, y sincronización fina entre playas, sorter y ruteo de última milla. La promesa es trazabilidad de punta a punta con eventos confiables en cada hito, lo que reduce errores de clasificación y mejora la consistencia de las ventanas de entrega.

Para el cliente, esto se traduce en información más clara y oportuna: estados de envío actualizados en tiempo real, notificaciones más precisas y mayor previsibilidad para coordinar recepciones en domicilios o sucursales. No es solo velocidad, es menos sorpresas. Una red que informa bien permite planificar mejor y baja el costo oculto de esperar sin certezas.

Puertas adentro, la automatización ordena procesos y libera horas hombre de tareas repetitivas, que pueden migrar hacia control de calidad, mantenimiento, seguridad operativa o atención de casos especiales. El desafío es la reconversión: capacitación técnica para operar y mantener equipos, protocolos claros y métricas de seguridad alineadas con una operación más rápida. Los sindicatos mirarán ese tránsito, porque la productividad sube, pero también la vara de formación.

El impacto competitivo es directo. Al bajar tiempos de ciclo y reducir reenvíos por errores, cae el costo por paquete y sube la capacidad de absorber picos sin agregar capas de complejidad, mientras una precisión mayor en la clasificación permite optimizar cargas y recorridos, con menos kilómetros improductivos y una huella por envío más baja. En un mercado con jugadores locales e internacionales, el estándar de servicio se desplaza hacia arriba.

La iniciativa de Andreani de automatización en Pacheco llega en un contexto de consumidores que piden entregas rápidas y predecibles, y de comercios que ajustan sus propias promesas de despacho para no perder conversión. E-commerce, farma y retail omnicanal requieren logística confiable en días de alta demanda, y una planta que procesa más y mejor, con control en tiempo real, amortigua la montaña rusa de picos y valles.

La empresa prevé una implementación por etapas para no interrumpir la operación diaria y sostener niveles de servicio mientras se incorporan equipos y sistemas. No hay plazos ni métricas públicas detalladas, pero el norte está claro: acortar los minutos críticos entre recepción, clasificación y despacho, y mejorar el cumplimiento de ventanas comprometidas. Cómo se medirá el avance es conocido en la industria: precisión de clasificación, tiempo de ciclo, cumplimiento de SLA y tasa de incidencias.

Ganan Andreani y sus clientes si la planta entrega lo que promete: más productividad, más previsibilidad, menos fricción. Gana el ecosistema de e-commerce, que depende de una logística rápida y trazable para sostener carritos y reputación. Pierden, al menos en el corto plazo, los competidores que no igualen la inversión y queden con estructuras menos eficientes y costos relativos más altos. El Estado no pone recursos, pero se beneficia si el engranaje impulsa actividad y cumplimiento fiscal.

La apuesta de USD 30 millones en Pacheco confirma una tendencia sectorial: digitalizar, automatizar y gestionar con datos ya no es opcional para una red que quiere escalar sin multiplicar errores. La pregunta es si la vara que sube hoy en Andreani se vuelve el piso de mañana para toda la logística argentina.

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