Todo o nada: la continuidad de Milei suma 38,2 % y el cambio total trepa al 57,5 %
La encuesta nacional de septiembre de la consultora Management & Fit midió qué prefiere la gente de cara a 2027: continuar con la gestión libertaria o cambiarla. El dato fino es cómo se mueve adentro de ese 38,2 %: crece el apoyo convencido y se achica la opción tibia, un escenario de todo o nada que va a definir las campañas y donde el oficialismo tiene un flanco claro entre las mujeres.
A poco más de un año de las elecciones de 2027, la consultora Management & Fit preguntó lo más básico y lo más difícil: ¿continuidad o cambio? La respuesta que dio el relevamiento de septiembre es incómoda para el Gobierno. El cambio total de equipo y políticas se lleva el 57,5 %, mientras que las dos variantes de continuidad, juntas, llegan al 38,2 %.
Conviene aclarar qué mide esto, porque no es poco lo que se confunde en estos casos. No es una intención de voto, no hay candidatos, no hay listas ni fecha de comicios adentro de la pregunta. Es una preferencia sobre la gestión, tomada entre el 14 y el 28 de septiembre de 2026.
El número grande, además, se mueve poco. Respecto de julio, la continuidad total o parcial cayó 1,5 puntos y el cambio total subió 0,5. Con un margen de error de más/menos 2,1 puntos, eso no es un derrumbe ni un repunte: es una foto que se mantiene bastante quieta.
Lo interesante aparece cuando se abre el 38,2 % en sus dos partes.
La continuidad total —mismo equipo de gestión y mismas políticas— pasó de 16,1 % en julio a 17,4 % en septiembre. La continuidad del equipo pero con cambios en algunas políticas bajó de 23,7 % a 20,8 %.
Dicho en criollo: el núcleo que banca el rumbo tal cual está se endureció, y la opción del medio, la del “sigan pero corrijan”, se desinfló casi tres puntos. Cada movimiento por separado es chico y queda dentro del margen de error, pero los dos apuntan en la misma dirección: el electorado se está yendo a los extremos de la pregunta.
Eso es lo que define una campaña. Cuando la opción tibia se vacía, nadie gana puliendo matices: se gana movilizando convencidos y disputando a los que ya decidieron que quieren otra cosa. Los equipos de todos los espacios van a leer esa tendencia y a armar sus discursos en consecuencia.
El segundo dato que importa es la brecha de género, que ya venía marcándose y acá queda consolidada. Entre los varones, el cambio total llega al 52,0 %, la continuidad total al 22,1 % y la continuidad con cambios al 22,4 %, con 3,4 % que no sabe o no contesta. Entre las mujeres, el cambio total trepa al 63,1 %: más de once puntos de diferencia.
La continuidad total femenina es del 12,5 %, casi diez puntos por debajo de la masculina, con 19,2 % de continuidad con cambios y 5,2 % sin respuesta. No hace falta adornarlo: es un problema político propio del oficialismo, no un invento de nadie.
Pasa algo parecido, aunque más suave, con la edad. Entre los menores de 40 años, la continuidad total llega al 20,3 % y el cambio total al 55,7 %. Entre quienes tienen 40 años o más, la continuidad total cae al 14,8 % y el cambio total sube al 59,2 %. El apoyo más firme al rumbo está en los varones y en los jóvenes, el mismo electorado que hace dos años se subió primero al proyecto libertario.
Por nivel educativo, la continuidad con cambios se destaca en el segmento alto, mientras que en el segmento bajo la continuidad total marca 17,0 %, la continuidad con cambios 18,8 %, el cambio total 59,0 % y un 5,2 % no responde.
La ficha técnica merece dos líneas porque es la que le da peso a todo lo anterior. Se relevó población residente en Argentina de 16 a 75 años, con 2.600 casos efectivos y 2.200 ponderados a nivel nacional, combinando encuestas presenciales, online y telefónicas a fijos y celulares, con cuotas de sexo, edad y nivel educativo según el Censo Nacional 2022. El margen de error es de más/menos 2,1 puntos con 95 % de confianza, y el único corte provincial que se hizo fue en la provincia de Buenos Aires, con 800 casos.
Eso también marca el límite de la lectura: no hay un corte pampeano. Nadie puede tomar estos porcentajes y presentarlos como lo que piensa La Pampa, y acá no lo vamos a hacer.
Igual nos importa, y mucho. Este es el tablero nacional en el que se juegan la continuidad de las reformas económicas que el Gobierno viene empujando y, en el plano local, la fuerza con la que La Libertad Avanza va a armar sus listas pampeanas el año que viene. Un oficialismo nacional con el viento a favor arrastra; uno que no logra pasar del tercio, no.
Porque ese es el dato de fondo que no conviene esquivar: hasta acá el Gobierno no consiguió traducir el ajuste fiscal en una mayoría que pida seguir. Bajar la inflación y ordenar las cuentas son logros que defendemos, pero todavía no se convirtieron en adhesión mayoritaria a la continuidad de la gestión, y una encuesta no se discute con épica.
La tarea está bastante señalizada por los propios números: mostrar resultados concretos en el bolsillo de quien trabaja y hablarle a ese 63,1 % de mujeres que hoy pide cambiar todo. No hay atajo retórico que reemplace eso.
Falta más de un año, y en la Argentina un año es una eternidad. Pero cuando el medio se vacía, no queda margen para gobernar a media máquina.
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