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alerta por estafas en la venta ilegal de terrenos en barrios de 25 de mayo
La Pampa · 3 min

Peligrosas estafas en venta de terrenos: Concejal alerta a vecinos de 25 de Mayo

Por Redacción Pampa Liberal

En 25 de Mayo, un llamado urgente a la prudencia y la legalidad demuestra que proteger la propiedad privada no puede quedar en manos del oportunismo ni la improvisación. La presidenta del Concejo Deliberante, Marina Álvarez, advirtió a los vecinos sobre la proliferación de estafas vinculadas a la venta ilegal de terrenos en barrios populares, recordando que la comercialización sin documentación legítima es un delito. Esta situación expone un problema grave: cómo garantizar el acceso a la tierra de forma justa y legítima, sin caer en la trampa del estatismo ineficiente ni en el fraude que aprovecha la necesidad habitacional y la falta de regulación clara.

El anuncio de Álvarez sobre la regularización de barrios como “La Esperanza” y “Los Hornos” ejemplifica un camino que debe ser aplaudido: crear un marco legal transparente que permita a quienes realmente viven y han invertido en esos terrenos acceder a sus escrituras mediante procedimientos ordenados. Este es el modelo que respeta la propiedad privada, asegura los derechos individuales y evita que la tierra se transforme en un bien arbitrariamente controlado por el Estado o, peor aún, por intermediarios inescrupulosos. La intervención estatal sensata no significa monopolizar la tierra ni entorpecer la iniciativa privada, sino establecer reglas claras que acompañen un mercado libre y eficiente.

Frente a la proliferación de víctimas de fraudes, la clave está en la educación ciudadana y en mantener un municipio abierto a consultas y controles, que no opere como un ente burocrático opaco sino como un facilitador de la legalidad. El mercado inmobiliario en toda Argentina sufre cuando la informalidad domina y cuando los límites estatales son difusos o contradictorios; por eso, más que prohibiciones arbitrarias, se necesitan regulaciones claras que permitan que el acceso a la tierra se dé mediante canales transparentes y que quienes engañan o venden ilegalmente sean rápidamente detectados y sancionados.

Este caso refleja la tensión típica entre libertad y estatismo: el riesgo de caer en un Estado que legisla por sobre la propiedad legítima y la necesidad de un marco que frene la ilegalidad sin sofocar el mercado. La solución no pasa por ampliaciones desmedidas del aparato estatal que sólo generan clientelismo y más trabas; tampoco por un mercado sin reglas que deje a la población vulnerable a la estafa y la arbitrariedad. Solo un Estado limitado, eficiente y transparente, junto a un mercado inmobiliario con regulación clara y acceso libre, podrá garantizar el acceso justo a la tierra y evitar que la necesidad habitacional se convierta en negocio para unos pocos.

El llamado de Marina Álvarez es una invitación a la responsabilidad colectiva: respetar la legalidad, ejercer la transparencia y defender la propiedad privada son acciones fundamentales para construir una sociedad más justa y libre. La tierra no puede ser moneda de intercambio ni botín político; debe ser un derecho efectivamente garantizado mediante normas claras, que además impulsen la iniciativa privada y la prosperidad genuina. Solo así, con reglas claras y un mercado abierto, podremos confiar en que el acceso a la vivienda deje de ser una estafa y se transforme en una oportunidad real para todos.

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