Saltar al contenido
Fuerzas federales controlan frontera con distintivo Seguridad Migratoria y coordinación con la Dirección de Migraciones
Nacionales · 3 min

Migración sí, descontrol no: Milei creó unidades especiales para cuidar las fronteras

Por Redacción Pampa Liberal

Funcionarán en Gendarmería, Prefectura, PSA y PFA para prevenir delitos migratorios y reforzar controles.

El Gobierno nacional dio un nuevo paso en su política de orden migratorio y seguridad fronteriza: creó las Unidades de Seguridad Migratoria, un esquema que funcionará dentro de las fuerzas federales para reforzar controles, prevenir delitos migratorios y mejorar la coordinación con la Dirección Nacional de Migraciones.

La medida fue oficializada mediante la Resolución 551/2026 del Ministerio de Seguridad Nacional, publicada en el Boletín Oficial. El programa apunta a fortalecer las capacidades de Migraciones y de las fuerzas federales intervinientes en el control migratorio, la prevención, detección e investigación de ilícitos vinculados al ingreso irregular y al delito transnacional.

El punto central es claro: migrar no es el problema; el problema es el descontrol. Argentina tiene una larga tradición de recibir inmigrantes que vinieron a trabajar, producir, estudiar y construir una vida mejor. Pero una cosa es abrir las puertas al que respeta la ley, y otra muy distinta es mirar para otro lado frente al ingreso irregular, las redes delictivas, el narcotráfico, la trata, el contrabando o cualquier maniobra que use la frontera como zona gris.

Las nuevas unidades funcionarán en el ámbito de la Gendarmería Nacional Argentina, la Policía de Seguridad Aeroportuaria, la Policía Federal Argentina y la Prefectura Naval Argentina. Según la resolución oficial, tendrán un rol funcional y no implicarán la creación de nuevas estructuras administrativas. Es decir: no se trata de inventar otra caja, otro organismo ni otra burocracia, sino de ordenar recursos existentes para que trabajen mejor.

El personal afectado a estas tareas llevará un distintivo de “Seguridad Migratoria” cuando cumpla funciones específicas. Su misión será intervenir en áreas de control migratorio, mantener el orden público en zonas migratorias, detectar e investigar ilícitos, colaborar en controles subsidiarios y cumplir funciones como Policía Auxiliar de Migraciones.

El Programa de Seguridad Migratoria se organiza en siete ejes: capacitación del personal de Migraciones, formación de las fuerzas federales, mejora de los procesos de prevención e investigación, mayor coordinación operativa, creación de las nuevas unidades, modernización de equipamiento e infraestructura, y ampliación de la cooperación internacional.

Desde el Ministerio de Seguridad defendieron la medida con una frase que resume el cambio de época: “Quien no cumple la ley, no entra. Y si entró por alguna circunstancia, lo buscamos y lo encontramos”, afirmó la ministra Alejandra Monteoliva al explicar el nuevo enfoque oficial.

Durante años, la Argentina confundió solidaridad con abandono del control estatal. Bajo el relato buenista, se instaló la idea de que exigir papeles, controlar fronteras o investigar delitos migratorios era algo “antipático”. El resultado fue un Estado débil con los delincuentes y pesado con los ciudadanos de bien.

El cambio que impulsa Milei va en sentido contrario: fronteras con reglas, fuerzas coordinadas y menos improvisación. No se trata de perseguir al inmigrante honesto, sino de terminar con la hipocresía de un sistema que muchas veces no sabe quién entra, por dónde entra, para qué entra ni bajo qué condiciones permanece en el país.

La Argentina que trabaja, produce y cumple la ley necesita orden. Y ese orden también empieza en las fronteras. Porque un país serio puede ser abierto al mundo, pero no puede ser ingenuo. Puede recibir a quienes vienen a aportar, pero no puede regalar impunidad a quienes vienen a delinquir.

En definitiva: migración sí, descontrol no. Esa es la diferencia entre un país con reglas y una frontera de cartón.

Comentarios

Seguí leyendo

Ver todo